CONFUSION

En este Patio de Monipodio en que ha venido a convertirse España hay ejemplares humanos y casos para todos los gustos.

Un caso verdaderamente notable es el que se refiere a Felipe González por el gran carisma que sigue conservando entre muchos militantes de la PSOE e incluso entre no pocas personas ajenas a esta formación. Al parecer ya son muy pocos los que recuerdan que durante su reinado se alcanzaron en España cotas de corrupción sólo comparables a las conseguidas en la actualidad por la PP. Un gran carisma que hizo olvidar por completo estas minucias y su guerra de Irán, donde la Campaña del “No a la guerra”, la ceja y todo eso excluyó por completo a esta cruzada felipista, con tropa de soldados de reemplazo y cacha de Marta Sánchez incluidos. Y después se fue en olor (o quizá hedor) de multitud por la puerta grande. Por una gran puerta giratoria. Sin embargo ahí lo tienen, más chulo que un ocho e impartiendo doctrina en plan Reina Madre.

Durante mucho tiempo en España se ha mantenido una dura competencia entre los dos buques insignia de la corrupción, Andalucía y Valencia, por el primer puesto en el rankin de los chorizos patrios; puesto que finalmente parece haberse conquistado con autoridad por esta última autonomía, pilotada resueltamente por la PP. Quizá esta pugna seguiría sin resolverse si la judicatura y las fuerzas policiales hubieran continuado con sus décadas sabáticas, en las que no se sabe muy bien si han estado dedicadas a tocar el arpa o el violón.

De esta situación sólo es responsable la PP, no sabemos si por la natural indolencia del presidente Tancredo Rajoy o por algún escrúpulo de miembros del partido poco curtidos en el noble arte del servicio al pueblo. En efecto, la culpa de todo la tiene el retraso en la privatización de la Guardia Civil; si se hubiera seguido con la política privatizadora del partido, una Benemérita privatizada sin duda habría estado menos atenta a descubrir chorizadas de nuestros próceres, e incluso, seguramente, habría podido sacar algunas utilidades de la melé. Comprendemos que la privatización de la Justicia sea más difícil y más laboriosa, aunque seguro que sigue en sus planes (la célebre hoja de ruta), pero el retraso en la privatización de la Guardia Civil es un fallo que seguramente le va a salir caro a la PP.

Ahora con los nuevos partidos parece que hay un cierto propósito de aclarar un poco el panorama, aunque las fuerzas que viven en y de la confusión no están dispuestas a consentirlo y dejar de estar en el machito. Lógico, nadie suelta los chollos así por las buenas.

CALENTAMIENTO CLIMÁTICO

BENDITO CALENTAMIENTO GLOBAL

Tras la reunión internacional en París, dedicada a tratar el grave problema del calentamiento global, el asunto llega a la ONU en Nueva York. El mundo de la defensa del Medio Ambiente se ha movilizado con este motivo y se ha pedido a los gobiernos que adopten medidas para frenar este proceso que nos lleva al desastre. Tan solo una pequeña observación respecto a los destinatarios de estos ruegos y propuestas: no es a los gobiernos a los que hay que pedir esto o cualquier otra cosa, es a los que verdaderamente mandan en el mundo, a los banqueros, los de las multinacionales y los ibex, a los poderosos que no pagan impuestos o pagan sólo la voluntad. Ellos son los que deciden, los gobiernos, los políticos, están a sus expensas, son sólo unos dominguillos que se conforman con figurar y alguna que otra dádiva. En cualquier caso, esta movida ha sido una excelente iniciativa que sin duda retrasará unos años o unos meses el fin del planeta.

Entre tanto será bueno que nos empeñemos en buscar los aspectos positivos de este dichoso calentamiento global. Por ejemplo, y por ceñirnos a lo que más afecta a España, empezarán a tomar auge las playas de las repúblicas bálticas, las escandinavas y las playas escocesas harán furor, contribuyendo así a rebajar la saturación de las playas españolas y su brutal edificación . Quizá sigan viniendo aquí los hooligans, los jóvenes entusiasmados con emborracharse o tirarse por los balcones, y los viejitos que sigan deseosos de cocinarse al sol. Bueno, será una forma de consolidar un turismo más especializado.

Otro aspecto muy interesante del calentamiento será el aumento del nivel del mar. En efecto, muchas zonas de costa quedarán anegadas por el agua y será necesario retroceder en el frente de edificación hasta alcanzar cotas de terreno seco y más alto. Ello supondrá una nueva línea de costa que requerirá la correspondiente nueva línea de edificación y urbanización. Si el mar sigue creciendo habrá que volver a echarse atrás, configurando otro nuevo litoral que criará a su vez nueva edificación y así sucesivamente; los constructores-promotores ya están salivando pensando en la perspectiva de seguir elevando murallas de edificación en la costa. Felices como perdices, seguirán enladrillando el territorio, arrasando parques nacionales, centros históricos y todo lo que pillen, y así hasta llegar a la Meseta ebrios de fiebre constructora, sin reparar siquiera en que ya nadie querrá sus bodrios, pero encantados de haber cumplido su instinto compulsivo de haber macizado todo de edificación.

Será una fiesta. Todo alicatado, hormigonado, hipotecado, y con la ventaja adicional de que, en estas condiciones, ya no importará demasiado que el mundo se vaya al carajo de una vez.

La cosa va en serio. La prueba es que de un tiempo a esta parte se habla mucho de los planetas gemelos de la Tierra: planetas rocosos de tamaño similar al nuestro con alguna estrella que pueda asumir el papel del Sol, etc. Los capos de «El Sistema» ya se están buscando un planeta de repuesto.

CORRUPCIÓN VS DESARROLLO

Hay aspectos de la corrupción que seguramente no se han tratado con el detenimiento que merece el fenómeno. Se trata de profundizar algo más en sus implicaciones directamente económicas, en sus más amplias relaciones, no por silenciadas o soslayadas menos importantes.

Una porción muy importante de este robo a mansalva producido en España se lo lleva la obra pública. Las peculiaridades más castizas de esta clase de corrupción marcan este importante sector económico de forma inconfundible, con sus precios inflados, sus presupuestos crecientes tras la adjudicación y el omnipresente capítulo de las mordidas. En una estimación muy prudente se puede estimar en no menos de un 30 % el encarecimiento artificial que supone en estas obras la existencia de estas prácticas.

El efecto de estos procedimientos es absolutamente devastador. Baste sólo pensar por un momento en lo que supondría incrementar en un 30 %, mínimo, la propia obra oficial, en el volumen de obra que habría podido alcanzarse, en puestos de trabajo, en la industria auxiliar y de la construcción, en la actividad en general. Es decir, aquí el hecho no comienza y termina en el acto en sí de robar en una actividad en concreto, aquí induce a su alrededor una serie de consecuencias que lo hacen mucho más letal y más odioso. Y, obviamente, no se ha robado solamente en el campo de la construcción.

¿Por qué creen que en España, por ejemplo, tengamos tanto Ave (estamos entre los primeros países del mundo en este tipo de transporte) y por contra, por ejemplo, la investigación científica esté prácticamente abandonada? La explicación es bien inmediata y sencilla: el Ave, con sus enormes presupuestos, se presta a toda suerte de «apaños» (de los que la prensa refleja un constante goteo) mientras que los investigadores, pobrecicos, poco pueden aportar en el fundamental capítulo de las mordidas.

Mientras sigamos con esta clase política cleptómana, unida a los empresarios-estraperlistas, y demás depredadores de la economía, es evidente que no vamos a ninguna parte, ni siquiera a la cárcel para estos próceres tan espabilados, pues también ha quedado muy claro que estos figuras (si es que los pillan) se van siempre de rositas y, ante todo y sobre todo,, no devuelven ni un céntimo de lo afanado. Es lo que establece «El Sistema».

Está por evaluar y tasar la repercusión de la corrupción en la economía de España, y quizá sea mejor así, porque podríamos reventar de rabia e indignación.

Verdaderamente, en este país hemos robado por encima de nuestras posibilidades.

PARADOS

El presidente -ya en funciones- Rajoy dice que, si continúa gobernando en la próxima legislatura, va a crear dos millones de puestos de trabajo.

Y yo le creo.

De hecho, el sistema ya se está experimentando y los resultados son muy alentadores. En efecto, está bajando el paro y se observa que a medida que baja el desempleo también bajan los sueldos. Más claro, agua. El invento es muy sencillo y la explicación es inmediata: han decidido que la masa salarial total se mantenga constante, de manera que, si aumentan los puestos de trabajo, al tener que repartirla entre más trabajadores, lógicamente, tocan a menos. Y bajan los sueldos. Así de sencillo. Es el ‘huevo de Colón’, es un sistema propio de “El Sistema”, tremendamente ingenioso y lo único que se puede alegar es nuestra extrañeza porque no se nos haya ocurrido antes.

Es indudable que de esta forma se pueden alcanzar no ya dos millones más de puestos de trabajo, sino cuatro, o los que quiera decir don Tancredo Rajoy. Llegaremos a salarios medios -con suerte- de 100 euros mensuales, a niveles propios del tercer mundo, pero, eso sí, con precios del primero. Las plusvalías, lógicamente cada vez más gordas, para los listos que disfrutan del cotarro. La Economía y su mundo saludan alborozados este invento que mantiene los costes salariales perfectamente definidos y fijos. lo que siempre permite hacer mejor las cuentas y las previsiones, sólo de beneficios, por supuesto. Los capos de “El Sistema” y su hueste de empresarios-estraperlistas hozando entre billetes de banco y felices en el mejor de los mundos posible.

Quizá habrá muertes por inanición, y los capos deben tener algo de cuidado con esto, porque si se mueren todos los curritos tendrán que trabajar ellos. Pero en cualquier caso hay que tener en cuenta que no hay guerra sin efectos colaterales y la lucha contra el paro es una guerra, y sus correspondientes efectos colaterales siempre estarán compensados por el gusto de contemplar la felicidad de los beneficiarios de esa guerra, los capos de “El Sistema”, que a cambio nos mantendrán lejos y a salvo de los repugnantes populismos. Y al que no le guste, ya sabe, ahí está la frontera, que aquí no necesitamos rojeras derrotistas y protestones.

 

 

ALÁ ES MISERICORDIOSO

Volvió a suceder. Bruselas nos volvió a recordar a todos que nuestra Civilización tiene un enemigo a muerte e irreconciliable y que seguimos con el bla bla bla de las mentes biempensantes que se obstinan en no ver lo que tienen delante de sus narices.

Casi todos los años en mi ciudad nos plantamos en el mes de julio en 40 ó 42 grados a la sombra y con frecuencia asistimos al siguiente espectáculo: una pareja musulmana. Él va varios pasos por delante de ella, va descubierto y luce un pantalón vaquero y una camisa desabrochada de manga corta; ella lleva cuello, brazos y cabeza totalmente cubiertos, túnica o pantalón largos y encima abrigo o chaquetón tres cuartos de manga larga. Los biempensantes dicen que hay que respetarlo porque esa es su costumbre y su cultura, y yo pensaría lo mismo si los dos fueran igual de abrigaditos. Pero como no es así, y veo que ella va al borde de la apoplejía y él va tan cómodo y contento, no lo respeto en absoluto y este es un espectáculo que me repugna y me ofende. Es sólo un ejemplo.

¿Tolerancia? Para nada. Yo sólo soy tolerante a partir de unos valores mínimos compartidos: Derechos Humanos y Democracia. Si no partimos de ahí, lo siento, no soy nada tolerante, y más bien lo que adopto es una actitud defensiva. Y no soy tolerante ante esta religión/cultura que reduce a la mujer a la condición de animalito doméstico, vulnerando de forma tan ostentosa los Derechos Humanos. Y es que, debo confesarlo, yo creo que la mujer es un ser humano. No me gusta ver a mujeres amortajadas en vida, pero lo del velo quizá sea lo de menos comparado con otras cosas a cual más brutales, y cualquiera de las cuales me impide toda forma de tolerancia.

Cuando se presenta un atentado de esta magnitud los biempensantes desenfundan la pluma meliflua y condenan la salvajada con sus cantinelas de siempre pero, eso sí, no olvidan descubrir el Mediterráneo y decir que los que disparan o hacen estallar bombas no son todos (¡apañados estaríamos!), que la gran mayoría es gente pacífica y hasta maravillosa, etc. Y es muy cierto, los que asesinan son los menos, la violencia admite grados pero aquí lo que hay es una violencia institucionalizada, interiorizada, un odio que trasciende toda racionalidad (¡destruir obras de arte patrimonio de la Humanidad!) y que es prácticamente general. Y también es cierto que brillan bastante por su ausencia las protestas y manifestaciones de condena de esos musulmanes buenos contra las salvajadas de los musulmanes malos. A mi juicio, esa violencia desatada contra la mitad de su población, en la forma de sojuzgar a la mujer, es un germen y demostración de toda la feroz violencia de esta gente contra el mundo civilizado y contra el mundo en general.

Asunto cuidadosamente ocultado, evitado, por países presuntamente civilizados que no dudan en mantener relaciones plenas con los países en los que más se cultiva esta discriminación salvaje contra la mujer. Y esa forma de condenar la barbarie («sí pero no»), este mirar hacia otro lado en un asunto tan capital, es lo que nos deja totalmente indefensos ante estos fanáticos.

La cosa tiene mal arreglo. Entre los biempensantes, ciertos intereses económicos y los que siguen considerando la religión como un tabú intocable, no cabe otra solución que poner el cuello y repetir fervorosamente: «Alá es misericordioso». O tal vez podríamos intentar llegar a un acuerdo: si ellos están contentos con seguir viviendo en el siglo VIII y a nosotros nos gusta vivir en el siglo XXI, pactemos una solución intermedia: volvamos todos al siglo XV.

VIOLENCIA ISLAMISTA

Volvió a suceder: Bruselas. Nueva York, Madrid, Londres, París y tantos otros lugares. Parece que la violencia islamista es algo más que una anécdota y que los gobiernos han empezado a enterarse. Ciertamente, no todos los musulmanes son unos criminales, incluso cabe decir que lo son solamente una excepción, pero esto sólo afronta las cosas a medias.

Los bienpensantes consideran que estos atentados constituyen casos aislados, que no pasa nada y que todo está bien. ¡Ah, y que hay que ser tolerantes! Empecemos por fijar las condiciones propias de la tolerancia. Para empezar, nos parece que, en ningún caso, tolerancia total y a toda costa. Algunos sólo somos tolerantes a partir de unos valores mínimos compartidos, fundamentalmente los Derecho Humanos. Fuera de esto entendemos que sólo cabe adoptar una actitud defensiva.

Y los musulmanes no respetan los Derechos Humanos en primer lugar por la manera en que tienen a la mujer. Esta forma de sojuzgar a la mujer, a la mitad de su población, es una clara violación de los Derechos Humanos y por simple instinto de conservación debería prohibirse la entrada en Europa a todo el que no respete rigurosamente los Derechos Humanos. Y no sólo por lo que supone esta violación sino también porque en ella muy bien pudiera estar el germen de la violencia que parece anidar en el corazón de los musulmanes, aunque sólo unos pocos alcancen a exteriorizarla de la forma más salvaje.

Cierto que todas las religiones son bastante misóginas, pero hay grados y, sobre todo, la supuesta inferioridad de la mujer entre nosotros no está recogida en las leyes ni en la organización de nuestras sociedades civilizadas. Entre otras cosas porque la religión permanece circunscrita a su ámbito y no induce prácticas obligatorias a la generalidad de la población. En el caso de los musulmanes es público y notorio que la declarada inferioridad de la mujer forma parte de su Ley y su vida en el más amplio sentido de la palabra. Y esto es algo que en Occidente fingimos no advertir, en un auténtico alarde de hipocresía y cinismo.

¿Venganza? ¿Acaso la barbaridad de las Cruzadas entonces puede justificar tanta brutalidad ahora? Y de eso ya hace algunos siglos. En Europa hasta ayer mismo (todavía hay supervivientes) nos hemos estado matando a mansalva y sin cuartel, todos contra todos y casi de manera permanente. La Historia no es un cuento de hadas y la Humanidad no podría sobrevivir sin importantes dosis de olvido e incluso de perdón. Es otra de las cualidades de Europa, de esa detestada Europa a la que todos quieren venir.

Pero es evidente que tener a la mujer como a un animalito doméstico es algo que vulnera los Derechos Humanos de forma clamorosa. Los países más feroces en esta discriminación deberían ser dotados de un cordón sanitario que los mantuviera aislados y en cuarentena mientras persistan en éstas prácticas. Seguramente acciones de este tipo serían mucho más eficaces que la guerra en la lucha contra el yihadismo.

Me doy cuenta de que estas consideraciones no son políticamente correctas, pero es que yo, debo confesarlo, creo que la mujer es un ser humano.

SENADOS

Ahora que parece que nos encaminamos a un tiempo de reformas, gracias a los nuevos partidos (a la fuerza ahorcan), parece oportuno referirse a la controversia sobre la supresión del Senado. Se discute si conviene un sistema con una sola Cámara o mejor mantenerlo bicameral como en la actualidad. En síntesis, los partidarios de suprimir el Senado aducen que es un órgano inútil y muy caro, y los partidarios de mantenerlo sostienen que, aún así, queda muy bonito¸ además, los partidarios del Senado se encuentran ante lo que suele denominarse una línea roja, la que supone preservar este filón de puestos-chollo para repartirse entre los políticos

En todo caso me parece que la polémica sobre si una o dos cámaras está bastante superada. A estas alturas más bien habría que plantarse ¿por qué no tres Cámaras? Y, ya puestos, por qué no llegar a la media docena? Es indudable que esto está más en la línea de la idiosincrasia de nuestra vida pública. Imaginamos el entusiasmo en nuestra abigarrada gente de la política, enriquecida así con una legión de nuevos representantes del pueblo, no limitándonos cicateramente a diputados y senadores sino incorporando a todo un selecto elenco de apoderados, delegados, comisionados (de comisiones en efectivo, por supuesto), comitentes, encargados, observadores, compromisarios, mandatarios, mandaderos, encomenderos, depositarios, comisarios, etc., etc.

Y, por supuesto, toda esta legión de Padres de la Patria acompañada de sus correspondientes e inseparables colaboradores: asesores, adjuntos, asistentes, agregados, amiguetes, testaferros, ayudantes, apegados, conmilitones, fautores, pasantes, palafreneros, palanganeros, lacayos, mamporreros, edecanes, consejeros, arrimados, compadres y toda la suerte de paniaguados que estos próceres consideren necesarios para el desempeño de su alta misión.

Pero todavía queda lo mejor. Naturalmente, todo este tinglado sería trasladado y reproducido en todas y cada una de las autonomías. Sin duda, nuestros políticos se pondrán a salivar copiosamente con esta propuesta, ante la posibilidad de tener más puestos aún para repartirse y ante lo que sería la apoteosis de nuestro prodigioso Estado de las Autonomías.

ADIOS CATALUÑA, ADIOS

Bueno, ya tenemos a Cataluña con un pie dentro y otro fuera de España. La política del presidente Tancredo Rajoy dio sus frutos, aunque pienso que no es suyo todo el mérito, pues la separación de Cataluña hace tiempo que se viene gestando entre la indiferencia de unos y el entusiasmo de otros.

Hay detalles cotidianos, aparentemente triviales, que jalonan de forma decidida este camino hacia la secesión. A mi juicio, uno de los más importantes es aquél que implantó la sanción con multa a los locales que rotularan su razón comercial en español. Que esto se pudiera hacer y la falta de respuesta legal a esta acción marca sin duda el principio del fin. De otras lenguas no se decía nada, pero del español, la lengua cooficial, sí, el español era castigado. Es mucha la hostilidad que revela una medida como esta. La extremada inquina a la lengua española quizá sea señal de rencores y resentimientos más específicos y mucho más profundos.

Pero, sin duda, lo que mejor manifiesta y define los sentimientos y las razones de los catalanes en este asunto es la frase que pronunció un padre de la patria catalana, el presidente Jordi Pujol, cuando dijo: «Es que a un catalán no se le puede tratar igual que a un señor de Albacete». Aquí está todo dicho y proclamado. Hay superioridades que no se pueden ignorar y que además es necesario proclamar y potenciar sobre todas las cosas. Evidentemente, un país en el que unos ciudadanos deban ponerse por encima de los naturales de Albacete, no es un Estado viable.

En las últimas elecciones los analistas se han apresurado a certificar que el clamoroso barrido de las opciones independentistas no es definitorio, porque los unionistas suponen dos puntillos más de ventaja en votos. Unos días después la ventaja ya sólo era de un punto, y seguramente esa ventaja seguirá bajando, en consonancia con los últimos años, los últimos meses, en que el independentismo no ha hecho más que crecer, arrasando por méritos propios y por el amedrentamiento de los unionistas. Tal vez la cosa se estabilice en un mitad y mitad, pero teniendo que vérselas con un fundamentalismo como el nacionalista parece claro que ya no hay nada que hacer.

Quizá lo más complicado será mantener la unidad para los municipios que opten por seguir en España, salvo para los que sean limítrofes, evidentemente. Porque, claro, de lo que se trata es de proteger los hechos diferenciales.

Pues nada, llegados a este punto lo único que queda es decir adiós lo más amistosamente posible y desear mucha suerte a este nuevo estado y a lo que quede de España que, sin duda, saldrá ganando con librarse de una gente que está con nosotros de tan mala gana.