FIN DE CURSO CALIENTE

Mayo va despidiendo la primavera no con flores sino con más material para la crónica negra internacional y nacional. La primera quedó muy bien servida por ese gran emprendedor de guerras que es el empresario-presidente Trump, atacando a Irán, genialidad a la que quiso arrastrar a su Otan, pese a que no hay ninguna razón para involucrar al ejército de su protectorado en un pleito fuera de su jurisdicción.

Al parecer quería liberar a la mujer iraní de la tiranía de los ayatolas. Sabido es que en su currículum el empresario-presidente destaca como un gran conocedor y protector de las niñas y de las mujeres. Aunque hay otro buen grupo de entusiastas aliados del Tío Sam (por cierto, muy próximos geográficamente a Irán) que no se distinguen precisamente por su entusiasmo feminista, pero hay que reconocer que su petróleo resulta mucho más controlable que el de los ayatolas.

Una de las últimas amenazas del empresario-presidente la ha dedicado al Reino Unido, anunciando que podría ayudar a Argentina en su reivindicación de las Islas Malvinas. Aunque no es probable que la cosa pase de la simple amenaza, la baladronada nos toca muy de cerca porque en nuestro caso tendría muchas posibilidades una ayuda real a Marruecos en sus reclamaciones de Ceuta, Melilla y Canarias. Y en caso de guerra, dados los poderosos aliados de Marruecos, hasta podría caer también un pedazo de Andalucía, el muy significativo que contiene dos bases militares angloamericanas, una colonia inglesa y una zona muy turística y no ajena a la floreciente industria del Narco. Si un país con tan sólidos lazos con Estados Unidos como Inglaterra ha podido recibir semejante amenaza, un país tan odiado como España podría ser, además, la próxima Ukrania-Irán-Venezuela, todo junto y por el mismo precio.

Así las cosas, tal vez lo más prudente sería que los afectados por las apetencias del sultán y que no suspiren por pasar a ser sus vasallos, vallan preparando sus maletas y buscando un lugar en la España peninsular, si los precios de la vivienda y la ocupación turística se lo permiten.

Esto en cuanto a nuestro panorama hacia el exterior, si miramos al interior la situación no es mucho más alentadora. Han tenido lugar las elecciones de Andalucía y se ha votado por que prosiga la privatización de la Sanidad y la Educación. Lo bueno de estas decisiones es que ya no tendrán motivo ni necesidad para protestar por la situación de estos servicios, una vez convertidos en pingües negocios para la gente de bien; Andalucía continuará en la ya nutrida Zona Nacional. Hay algo que resulta de estar pesando mucho en este Sur denso y poderoso: los “40 años de Paz del Psoe” en Andalucía no es un buen recuerdo para muchos andaluces. Parece ser que es algo que no se despega del sentimiento andaluz. Tal vez sean necesarias una o dos generaciones más para conseguir el olvido, el borrón y cuenta nueva, el nuevo comienzo. Desearía que eso suceda porque España sin Andalucía está mutilada.

Sin embargo hay algo que llama la atención. Se diría que con el Psoe los andaluces han mostrado una buena memoria de elefante; sin embargo con el PP, maestro indiscutible de cualquier clase y tamaño de corrupción, muestra una cuidadosa memoria de pez. Parece que va de animalillos. Pero, bueno, sabido es que en asuntos de política no cabe esperar la menor traza de ecuanimidad y que, como ya hemos señalado en este blog, la amnesia y el masoquismo nos acompañan como perros fieles.

Y hablando de andaluces, para terminar, me asalta el recuerdo de un gran andaluz que nos dejó no hace mucho, se llamaba Julio Anguita, y dejó dicho:

“No  me  da  miedo  el  ruido  del  Poder, lo que me asusta es el silencio del Pueblo.”

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