SE PROFUNDIZA LA PREPARACIÓN
Un gran cartel proclama en Ceuta: “Ceuta no se vende”. Estoy muy de acuerdo con ese enunciado, pueden estar seguros los ceutíes de que Ceuta no se va a vender. Sencillamente, a la vista de la actuación de los gobiernos español y marroquí, Ceuta se regalará. Si así lo dispone el Sultán, con el aval del empresario-presidente de USA, así se hará, nos pongamos como nos pongamos. Será muy bueno que a partir de ese momento nuestros gobernantes acaben por adoptar una indumentaria sin pantalones. Por si fuera poco, el Gobierno está bastante molesto contra los ceutíes porque están mostrando alguna incomodidad contra los numerosos visitantes marroquíes impuestos, que han decidido quedarse en Ceuta y ocupar espacios y servicios que antes eran de los ceutíes.
El gobierno español ha permanecido perfectamente camuflado entre la vegetación que todavía no ardió o entre las multitudes de un evento deportivo, y a un mes de la invasión marroquí, vacaciones mediante, empieza a adoptar algunas medidas: diversos donativos para los ceutíes y aplazar sine die la salida de los invasores; siempre mirando de reojo al sultán, con exquisito cuidado para no enojarle. Sin duda, es preciso reconocer la enorme dificultad del Gobierno español para adoptar alguna medida efectiva sin comunicarse previamente con el Sultán para obtener su aprobación. Por otra parte, el Gobierno español ya ha dejado claro que considera que Marruecos no ha tenido nada que ver con estos acontecimientos; el CNI avisó o no avisó. Misterio, el propio gobierno no se pone de acuerdo. El presidente español ha podido plantar cara en algún asunto al empresario-presidente de USA, pero ante el Sultán es como una cataplasma de nata y caramelo.
El hecho evidente y clamoroso es que se produjo una nueva Marcha Verde; la impresionante logística de la gran invasión (que estuvo cerca de igualar la población de la ciudad agredida) señala clara y directamente la responsabilidad del gobierno del propio Marruecos, bajo las instrucciones y el amparo de otro gran amigo de España, el empresario-presidente Trumposo.
Es lo que hay, y es preciso reconocer que Marruecos ha elegido un excelente asesor y valedor para anexionarse tierras ajenas vía robo flagrante; baste recordar la magistral experiencia del Tío Sam en la anexión ilegal manu militari de la mitad del territorio mexicano a mediados del siglo XIX, por no mencionar los recientes y brillantes ejercicios de piratería de su Navy en el Caribe.
También se eligió un buen momento, el campeonato mundial de fútbol conseguido por España, lo que supuso un fuerte ataque de bilis para el empresario-presidente.
Ante una realidad tan evidente y aplastante solo queda adaptarse y sugerir medidas complementarias con esta dinámica de entrega territorial tan clara y con su poderosa puesta en marcha. Obviamente, después vendrán las Islas Canarias; la inquina universal contra España volverá pujante y deberemos dar las gracias si no continúa con la balcanización de España.
La primera y principal medida a adoptar, que sintetiza a todas las demás, es no adoptar ninguna acción que pueda molestar mínimamente al Sultán, y se puede desglosar como sigue.
España se disculpará ante Marruecos y adoptará la adecuada actitud genuflexa que exige la ocasión. Lo único que se puede plantear son medidas rigurosas para satisfacer al Sultán. En primer lugar hay que redoblar las inversiones actuales de ayuda a Marruecos; una buena cantidad de invasores ha decidido quedarse y España debe persistir en hacer su estancia lo más grata posible, alojamiento provisional, alimentación y asistencia sanitaria gratuitas, ocupación de playas hurtando su uso a los ceutíes, ver cómo se pueden arreglar sus papeles (¿¡!?), cualquier cosa antes que la expulsión, aunque hayan entrado ilegalmente; aunque hayan invadido en caliente nada de expulsiones en caliente, debemos ser muy respetuosos con estos delincuentes fronterizos que no nos respetan lo más mínimo.