PAÍS ZOMBI

Había un asunto que últimamente me venía torturando, porque no le encontraba ninguna explicación mínimamente racional. Se trata de la importante masa de votantes y sus representantes políticos que no consienten cualquier tipo de medida que pudiera arbitrarse de mejoras para los trabajadores, para la población en general, de protección para la mujer, de incidir en alguna medida en un más justo reparto de la riqueza o en una más racional organización de alguna cosa; siempre en contra, siempre votando NO a cualquier cosa que pudiera suponer algún beneficio para la mayoría, siempre defendiendo a los ricos y poderosos. Se ponen como locos cuando huelen el dinero público y celebran poder disfrutar de la degustación de las aguas fecales que generan sus manejos. Son tanto más beligerantes contra cualquier mejora cuanto más vulnerables sean sus beneficiarios.

Lo primero que pensé fue que no era un asunto de creencias o de ideología, sino de algo mucho más directo y elemental, se trata, sencillamente, de que son malas personas. Pero después comprendí que esto no podía ser posible, que no explica por completo el fenómeno, porque no puede haber tanta gente tan malvada o tan estúpida.

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PRESIDENTE ATÍPICO

Tal vez deba comenzar estas líneas confesando que el Psoe nunca ha sido santo de mi devoción; pero, aun así, también debo admitir que el Presidente Sánchez me parece que es el presidente que más cosas positivas ha hecho por este país en menos tiempo; comparado con cualquier presidente anterior, de cualquier partido, incluso con todos ellos juntos. Es cierto que entre tanto antecesor incompetente, indolente o corrupto, quizás la competencia no haya sido demasiado reñida, pero me parece evidente que este presidente gana a todos los anteriores por goleada. Y eso sin contar que en su corto mandato se han acumulado una insólita secuencia de calamidades: pandemia, volcán, guerra, sequía, solo falta alguna que otra maldición bíblica para completar el cuadro (parece confirmarse que Dios es de derechas). Y, por supuesto, contando con el innegable impulso de Podemos. Para colmo, el líder de la Oposición le ha dicho al presidente que se ríe de los españoles y de los chinos. Tal y como está el patio, no está mal del todo que le acusen a uno de ser un tipo risueño.

Pero, es más, que sea resultón y que sepa inglés no me parecen motivos suficientes para odiarle tanto como le odia la Oposición.

No voy a enumerar los logros del presidente porque son bien conocidos y además están perfectamente avalados por los enormes cabreos de la derecha. También porque desearía compensar algo tanto elogio (no me gustan demasiado los escritos hagiográficos) y me extenderé algo más en las carencias, o asuntos raros o que, espero, solamente hayan quedado pendientes, como la ley de Secretos Oficiales, o la ley Mordaza, entre las más importantes. Así, se me permitirá, después de los elogios, deslizar alguna pequeña crítica, al menos entre los asuntos que están más en el candelero.

Por orden de antigüedad deberíamos empezar por la Santa Madrastra Iglesia por sus actividades de extorsión contra niños y adultos, en sus prácticas ‘cuerpo a cuerpo’ o bien financieras e inmobiliarias, todo ello muy terrenal, por cierto. Aparte de privilegios medievales recogidos en el Convenio entre el Estado Español y la Iglesia Católica (mejor dicho, la Santa Sede, extraño intermediario), escrito en español y en italiano (¿es el italiano la lengua oficial de la iglesia católica española?), el llamado “Concordato”; un extraño Acuerdo firmado entre dos extrañas partes. Aun contando con una Justicia tan peculiar como la nuestra, dudo mucho que el Tribunal Constitucional diera por bueno un trato tan raro, entre unas partes tan desiguales, con semejante rango y efectos y que admitiera tantas cesiones de soberanía en un tratado con otro país, el Vaticano. Y además es antiguo, se redactó y aprobó en otros tiempos, todavía tiempos negros, cuando hacía poco que la Iglesia había dejado de pasear al dictador bajo palio (porque había muerto). Y fue un buen prefacio para la gloriosa Transición.

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HISTORIAS DE NIÑOS MALOS

Érase una vez dos niños, Soputín y Pringosín que tenían dominado y atemorizado al barrio. Soputín era el jefe supremo de todas las bandas que operaban en esa parte de la ciudad y llevaba mucho tiempo en ese puesto, que según todos los indicios acabaría siendo vitalicio. Varios niños del barrio discutían esta circunstancia y algunas otras prácticas de Soputín, pero él les obsequió piruletas con polonio y dejaron de protestar.

Pringosín era un cocinillas y se ganó a Soputín, que era un goloso, preparándole delisiosos platillos. Desde esta situación consiguió entrar en el club de los más ricos de la ciudad y formó una empresa con una fuerza real y efectiva que se dedicaba a recaudar el canon de protección y a corregir a los disidentes y a los tibios. Sin escatimar medios ni procedimientos, acudía a los trabajos bajo pedido o por indicación de Soputín. Como gran melómano que era llamó a su empresa Dupar, en homenaje a Valledupar (Colombia), creador del fuerte ritmo del vallenato.

Una importante faceta del trabajo de Soputín era la okupación de casas, empezando por algunas habitaciones en las que sus muchachos se afincaban y se hacían fuertes, hasta conseguir el dominio total del edificio entero. Ahora estaba ocupado con Villa Ukronía, que le estaba dando problemas con las primeras habitaciones okupadas y le había obligado a defender esas habitaciones y, de paso, aprovechar la ocasión para entrar en el resto de la villa y conseguir okuparla por completo. Además, los ukronianos pretendían establecer relaciones con otros niños y participar en sus juegos y excursiones, ¡sin pedirle permiso a él! Es evidente que estaban necesitando un fuerte correctivo.

Nada de esto sería necesario si en Ukronía hubieran seguido el ejemplo de Cielofucsia, una casa colindante que ya estaba en su totalidad perfectamente conforme y sumisa a las directrices de Soputín, que en esta casa había puesto de encargado a Lucaspenko, un crío de buen corazón que sabía llevar a sus moradores con puño de hierro en guante de seda y que normalmente solo maltrataba a los propietarios legales de la casa.

Muchos niños, incluso de otros barrios, hartos de este tipo de situaciones, decidieron ayudar a los de Villa Ukronía, enviándoles tirachinas, escopetas de perdigones, bombas fétidas y polvos pica pica; también enviaron algún dinerillo para comprar pizzas. Solamente el jefe de Estados Juntos, y gran capo de los niños de todos los barrios y ciudades, estaba feliz y satisfecho, porque pensaba que con este enfrentamiento había conseguido incrementar su corte de palanganeros y además podían irse al carajo de una vez por todas la Unión Gurrupera y el pueblo de Soputín, la Gran Madre Fucsia, que le tenían ya hasta las narices.

Colorín colorado, este cuento se ha acabado.

Moraleja: Conviene poner algunos límites a los niños, porque si no luego es mucho peor y con frecuencia hasta se olvidan de quién manda de verdad.

UCRANIA COMO EXCUSA

La guerra de Ucrania sigue adelante, con síntomas de recrudecerse ante la inminente primavera. Es decir, va bien; la bonita guerra alentada por USA, con los réditos ya tangibles de la resurrección de la OTAN, de la grave crisis para Europa y de rescatar a los rusos como los malos de la película, está en vías de conseguir todos sus objetivos.

Quizás la clave esté en la participación de Wagner, la experimentada empresa rusa de mercenarios que está participando en la guerra. Si fuera una organización que respetara la libertad de empresa, la solución sería tan sencilla como ofrecer más dinero a sus mercenarios, para que cambiaran de bando y conseguir buenas tropas de refuerzo para los ucranianos; pero es improbable que se consiguiera tan fácil y buen arreglo con un capo como Prigoshin, uno de los más importantes oligarcas de Rusia y cocinero de Putín. (De todas formas, creo que se debería intentar esta solución wagneriana)

Pero en cualquier caso la opción de los mercenarios es muy interesante y digna de ser tenida en cuenta. En este sentido, los Estados Unidos, país amante de las armas y con experiencia en las empresas de mercenarios, podría estrenarse con una acción positiva, aportando alguno de sus ejércitos privados de mercenarios, como por ejemplo el Black Water. Sería una iniciativa beneficiosa para todos: un importante alivio para los masacrados ucranianos y también una buena operación para los americanos, que podrían librarse de sus aguerridos tiroteadores de escuelas y supermercados, además de conseguir unas buenas utilidades del contrato. El negocio ya sería redondo para los americanos.

En fin, Putín quiere a Ucrania como una nueva Bielorusia, un país satélite, con una sólida dictadura y un presidente como Lukashenko. No se puede reprochar a los rusos que busquen aliados así, al fin y al cabo en el otro bando también nosotros tenemos aliados como Arabia Saudí, y no pasa nada.

Aunque, posiblemente, proponer soluciones para esta guerra no tiene mucho sentido porque se trata de una guerra bien preparada y manufacturada, y que conviene a las dos grandes potencias que la han promocionado y la mantienen; además, los grandes capos ya han decidido que Ucrania es un buen chivo expiatorio. Pero si se complica la confrontación y se extiende, no pasa nada: Europa está acostumbrada a las masacres y destrucciones masivas y a Estados Unidos le gustan las guerras, por supuesto siempre que sean fuera de su casa. Entretanto, la Alianza Anglo, tras el Brexit y la guerra, puede proseguir en su trabajo de destrucción de la Unión Europea, y cuando acaben con ella quedará reducida a un conglomerado de países irrelevantes, inconexos y seguramente mal avenidos. Sin embargo es posible que nos permitan mantener algunos enclaves como parques temáticos, en plan turístico.

A la vista de este panorama, ¡Como no nos ayuden los chinos!…

LA GUERRA DEL AGUA

Ha estallado la guerra del agua entre dos comunidades. Una comunidad pletórica y rica, Murcia, reclama el agua de otra comunidad, digamos, no tan rica y en parte algo desertizada, Castilla La Mancha. Es el viejo asunto de los trasvases, y para empezar debo confesar que no soy muy partidario de estas operaciones, salvo que se trate de trasvases muy limitados (solo para agua de boca) y geográficamente próximos. También es el viejo asunto de dar más medios al que más tiene y dar menos (incluso quitárselos) al que menos tiene.

Este trasvase tiene algunos cadáveres en el armario. Nacido en la dictadura, obliga a que el Rio Tajo vulnere la Ley, el sentido común, y la decencia incumpliendo su caudal ecológico, y de alguna forma también está vinculado al muy sucio asunto de Acuamed, que ahora va a salir a juicio, una vez cumplido el tiempo de enfriamiento y maceración que requieren estos casos. LA PARÁBOLA DEL AGUA

Desde luego, en el mar hay mucha agua, pero sucede que los regantes murcianos prefieren el agua del trasvase a la de las desaladoras, lógicamente, porque es más cómoda y más barata; es mejor quitarles el agua a esos irrelevantes mesetarios que no sabrían ni qué hacer con ella. Por cierto, no se sabe cuánto más barato resulta haber convertido el Rio Tajo en la Cloaquilla del Tajo, pero hay sobradas razones medioambientales, paisajísticas y también económicas para revertir (al menos en parte, como se plantea, aunque sería deseable que se haga del todo) esta desdichada anomalía.

Una suposición: Quizás se podría trasvasar agua de la Amazonia al desierto de Atacama, con gran alborozo de fondos buitre y ‘emprendedores’ parecidos, para instalar agricultura y ganadería intensivas en el norte de Chile, si fuera posible. Aunque yo preferiría que se evitara dar este mordisco al Amazonas (aunque ya esté bastante agredido) y además poner esta bomba de relojería al Medio Ambiente chileno, con semejantes explotaciones intensivas.

Fábulas aparte, entre nosotros las cosas probablemente se resolverán de forma más fácil: Murcia tiene más habitantes (más votantes) que todas las provincias juntas por las que discurre el Rio Tajo, por lo tanto el agua seguramente será para Murcia. Toda el agua. Aunque la superficie de Murcia apenas alcanza el 25 por ciento de la suma del conjunto de las superficies de esas provincias por las que pasa el rio, ese rio convertido en ajeno.

La enorme catástrofe económica que auguran los murcianos si se reduce el trasvase, seguramente podría paliarse en gran medida o incluso evitarse si la parte que pudiera resultar necesario reducir de cultivos y campos de golf se trasladara a los lugares donde está el agua. Evidentemente, es la solución más lógica: es el huevo de Colón. Aunque parece que en este asunto la cuestión de huevos va a ir por otra parte.

¡Ah! Y, por supuesto, no olvidemos dar las gracias a los portugueses, esos santos varones que nunca protestaron aunque se les arrebatara un agua que en parte también les pertenece.

HACIA EL GLORIOSO HOLOCAUSTO NACIONAL

Posiblemente, las cosas empezaron ya a ordenarse, dentro de un cuidadoso proceso. El PSOE cedió Andalucía al PP y el PP cedió Valencia al PSOE. Las Castillas son Zona Nacional y las nacionalidades, Euzkadi y Cataluña, van por libre, (con gran escándalo y cabreo de los bienpensantes). El resto es eso, resto, y procura acomodarse lo mejor que puede.

El desenlace, por ahora, ha sido el de esos jueces infractores de la Ley (y apoyados por el estruendoso silencio de todos sus colegas) que se negaron a abandonar sus puestos cuando caducaban. El espectáculo de los jueces quebrantando la Ley es demasiado fuerte para asimilarlo sin más; es necesario encontrar algún paliativo para esta conducta criminal de los encargados de custodiar el cumplimiento de las Leyes; y creo haberlo encontrado: en lo sucesivo todos los plazos marcados en leyes y acuerdos de cualquier tipo, serán meramente indicativos. Así, por ejemplo, los plazos marcados en una hipoteca se cumplirán, o no; si no se registra la muerte de un abuelo  y se sigue cobrando la pensión, no pasa nada, y cuando se regularice la situación no se verán obligados a devolver las mensualidades cobradas indebidamente. Etc., etc. Si un juez no cumple un plazo y no devuelve los emolumentos cobrados indebidamente, nadie tiene por qué hacerlo, salvo que reconozca, se declare y legisle formalmente que estas condiciones y obligaciones afectan solamente a la plebe.

El asunto ha continuado con la invasión del Poder Judicial contra el Poder Legislativo. Silencio en los foros togados. Seguramente el silencio que precede a la ejecución. Evidentemente, hay un proceso en marcha, llámese Golpe de Estado, o Movimiento Nacional o Glorioso Alzamiento. El gobierno puede seguir con su política de poner la otra mejilla, de ‘la puntita nada más’, de ‘tó er mundo é güeno’, de ‘¡viva mi niño!’, etc., pero el asunto es serio… salvo que se esté a otra cosa.

Me parece que andamos en una coyuntura histórica que recuerda a la del 36-45. Entonces Europa, enredada nada menos que en una Guerra Mundial, no pudo hacer otra cosa que presenciar impotente e impasible cómo Franco asesinaba a España; ahora, con otra guerra bastante continental, Europa parece que no podrá impedir el asistir a la transformación de España en el más importante Estado Fallido del continente. El golpe de los jueces caducados, recusados y asilvestrados ha marcado la consolidación de este pujante proceso, que ha contado con un periodo de calentamiento de 4 (cuatro) años, contemplado con mirada maternal por el gobierno que, al decir de algunos, acunaba a los jueces sediciosos por la noche, les arropaba y les cantaba hermosas nanas, de suaves y entrañables cadencias franquistas.

El aguerrido general que manifestó su deseo de fusilar a la mitad de los españoles, andará ya enloquecido de felicidad. Pero, como antaño, tal vez ahora también haya militares que permanezcan fieles a la Democracia. (Y quizás también, nuevamente, me temo que sean destinados al paredón y al olvido)

En fin, puede que sea nuestro destino, el peaje que hay que pagar por tanta amnesia, tanta ignorancia y tanto masoquismo.

Y a la izquierda -entretenida mientras tanto en sus rencillas y sus profundos planteamientos ideológicos, tácticos y galácticos- le sugiero que saque algo de tiempo para ir seleccionando las cunetas con las mejores vistas y un buen soleamiento.

BIDEN-PUTIN

 Tras el paréntesis por razones sobre todo pandemionosas, reanudamos nuestro pequeño blog, a modo de recopilación de urgencia y algo abrumado por el alud de importantes acontecimientos de estos últimos meses. No podemos evitar el pensar en la que se dice maldición china: «Ojalá tengas que vivir una época interesante». Desde luego, no se puede negar que la época es bien interesante, aunque nos esforzaremos en no tomar el asunto como una verdadera maldición.

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BALANCE DE URGENCIA

Sin duda, el acontecimiento más importante y más terrible de las últimas semanas es la guerra de Ucrania. Confieso que antes de comenzar esta guerra no sabía muy bien quién me caía peor, si Biden o Putin, ambos, cada uno a su modo, pendientes de sus pomporrutas imperiales y deseosos de darse de bofetadas en el rostro de otros. Putin no tiene bastante con que Rusia siga siendo el país más grande del mundo y no permite que Ucrania se vaya con la vacilante Europa; últimamente, además, le está dando menos al polonio y esto como que le hace añorar un poco de acción. Biden anda también algo nostálgico de las constantes guerras USA, por supuesto, siempre fuera de casa, aunque no se le puede negar el mérito de haber hecho retornar a los rusos al club de ‘los malos’. Y en medio, Europa, de mamporreros-palanganeros de EE.UU. con su espantajo de la OTAN, sin saber muy bien qué hacer, en contraste con la clara y expedita actitud de Biden, de contar exclusivamente con su OTAN («La OTAN como pretexto«) y con sus british e ignorando por completo a Europa, que solo interesa como escenario de una posible nueva gran conflagración.

En fin, una triste y absurda historia en la que está sufriendo y muriendo mucha gente, que valen mucho más que los imbéciles-canallas que la promueven. (Unos amigos finlandeses me cuentan que llevan tiempo aprovisionándose de pastillas de yodo…)

En la otra punta de Europa, Francia ha tenido elecciones y la cosa ha estado en un tris de que ganara la ultraderecha. Pero se impuso la sensatez, y qué mayor sensatez que elegir de presidente a un exbanquero.

El asunto tiene su especial interés para nosotros, porque Francia siempre ha ejercido una poderosa influencia sobre España, unas veces para bien y otras veces para mal. Y en estos momentos, esa intensa relación me produce un fuerte latigazo en el espinazo. Francia tuvo el gobierno de Vichy durante 4 años, y nosotros tuvimos con Franco nuestro ‘Vichy’ particular durante 40 años. El fascismo crece y tal vez tengamos que poner nuestras barbas a remojar. Aunque temo que no tengamos tantas barbas.

Y aún hay otra enseñanza francesa. El partido socialista italiano desapareció y el partido socialista francés parece seguir su camino al sacar menos del 2 % de los votos en las últimas elecciones. ¿Una premonición sobre el futuro del partido socialista español?

Por lo demás, España continúa con su incesante rosario de casos aislados de corrupción a todos los niveles, desde emprendedores informales -esforzados comisionistas-,  ante los que la Justicia está actuando con inusitada rapidez (no así contra los no menos inusitados y esforzados pagadores) para satisfacción y solaz del respetable, hasta asuntos de Estado que revelan el estado de este Estado.

Así, aprovechando el cambio en la dirección del principal partido de la oposición, el gobierno ha señalado que «retoman el diálogo en temas de Estado», entre los que está el asunto de los jueces caducados. Fantástico: Van a «retomar» el diálogo. Es como si el gobierno retomara el diálogo con Jack el Destripador para rogarle que asesine un poco menos o lo haga con menos destripamiento y efusión de sangre. ¡Pedazos de interlocutores versallescos!, tratando el muy repugnante asunto de los jueces caducados por más de ¡tres años!, como si fuera un leve incidente burocrático sin la menor importancia.

El espectáculo sería nauseabundo si no resultara tan ridículo. Lo menos que se debería hacer con los caducados es ponerles de sueldo exclusivamente el salario mínimo, si en un plazo máximo de tres meses (justificando puntualmente ese posible retraso) no han abandonado el puesto extinguido para ellos. Seguir cobrando indebidamente esos emolumentos es eso, una apropiación indebida, un robo. Las autoridades suelen ser bastante rígidas con este género de lapsus, exigiendo la devolución de las cantidades cobradas de más; claro, siempre que los infractores sean vulgares currantes.

Si medidas y soluciones tan obvias no son adoptadas en este sórdido caso, la explicación más lógica es que ambas partes están de acuerdo en semejantes apaños.

Hace unas semanas existía una ciudad llamada Mariupol. Dentro de uno o dos años, los españoles podemos estar practicando el paso de la oca.

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¿OBITUARIO O ANIVERSARIO?

Estamos celebrando el décimo aniversario del 15M. O tal vez, a la vista de lo que hay, su obituario, y con la presidenta Ayuso rezando su responso. Se abre una nueva época en la que las cifras de pandemia, Educación o Sanidad son irrelevantes. Madrid, rompeolas de las Españas, mantiene el camino. Las aguas vuelven a su cauce.

Creíamos que 80 años de franquismo en vena podían pasar sobre nosotros como si tal cosa, sin rompernos ni mancharnos, y nos hemos despertado en un país de derechas, y no de una derecha civilizada como la que pueda haber en Europa, sino como una derecha cerril y meapilas Marca Ejpaña.

¿Qué fue de los indignados? Sobre todo entre los jóvenes, muchos tuvieron que emigrar, y otros expresan su rebeldía reivindicando el botellón.

Y había que acabar con cualquier rescoldo del 15M. En un país tan pródigo en políticos corruptos, ladrones e incompetentes de todo calibre, jamás se ha producido un acoso tan general (políticos, jueces y medios) y tan intenso como el desplegado contra Iglesias. Todo esfuerzo ha sido pequeño para ensañarse contra el coletas, el chepa; como si, en vez de ser el político más preparado del gremio, sólo fuera un apestoso perroflauta, chavista, ateo, comunista, pederasta, separatista, etarra, indeseable. Sin duda, Iglesias cometió algún error garrafal, como el de pedir en campaña la devolución del ‘rescate’ bancario, y aún aquí nos atrevimos a sugerìrle en este blog un cambio de imagen, sin resultado. Pero seguramente habría dado igual, ya estaba marcado y no había nada que hacer.

Y al partido, Podemos, se le ha controlado por tierra, mar y aire, hasta cuando iba al cuarto de baño. Cuando el lejano 15M, mucha gente dijo lo que pensaba del estado de cosas en España («No hay pan para tanto chorizo»), y se les espetó que si querían algo que se presentaran a las elecciones; lo hicieron consiguiendo alguna atención y llegaron al gobierno. Y se desató el odio, el rechazo de los ‘nacionales’, la persecución a sangre y fuego por parte de la ‘gente de orden’. Todo valía contra la Bestia. La Guerra Santa de los bienpensantes es implacable.

Verdaderamente, lo que no se entiende muy bien es cómo pudieron salir y cómo han aguantado tanto tiempo. (A Yolanda la deseamos que no le pase nada) Bueno, sucede que el Sistema, en su inmenso poder, gusta de permitir que la plebe se desahogue un poco de vez en cuando, pero siempre dentro de un orden y con la vuelta al establo garantizada.

Aireándonos un poco, digamos que la prensa inglesa ha certificado que a los españoles sólo nos interesa la cerveza, la fiesta y el sexo. Es un diagnóstico oportuno en el presente panorama, y consuela encontrar algo que nos pueda ser tan útil  y favorable: es necesario defender y fomentar ese juicio británico, como el más adecuado para nuestra preciada naturaleza como país turístico. Nuestros grandes próceres decidieron la desindustrialización y el camino de los españoles como palanganeros de Europa, y a eso debemos dedicarnos con entusiasmo, aceptando ese destino manifiesto y abandonando de una vez por todas esas curiosas ideas de progreso económico para todos, de bienestar social, de excelencia cultural, de gobiernos honestos y eficaces, de justicia justa, y demás extrañas ensoñaciones por el estilo.

Para terminar, nos permitiremos una pequeña recomendación: atentos a la jurisprudencia. Delitos de odio y similares: condenas y cárcel sólo si los producen los ‘rojos’ o los raperos; si emanan de los ‘nacionales’ (tirador de Málaga, aguerrido general fusilador, jefe falangista incitando al asesinato), las solícitas togas maternales los acogerán como mera libertad de expresión. La ‘justicia’ mantiene el pabellón bien alto.

En cualquier caso, ahora lo que conviene es tener muy claro que ya se acabó el recreo.

País amnésico

¿Puede haber naciones o países amnésicos?¿Es España un país amnésico? Hay serios indicios para pensar que así es. Una cruenta Guerra Civil, comandada por un militar traidor y sanguinario, parece que nunca tuvo lugar, y su larga posguerra, quizás peor todavía, se pierde entre cunetas y organizaciones plenamente vigentes de veneración al dictador. Pensamos con envidia y admiración en Alemania, en su decidido y valiente proceso de abjuración del nazismo, comparado con esta época de pujanza y crecimiento del fascismo entre nosotros; y recordamos con pavor los años 30 de Alemania, cuando la condena furibunda de comunistas y socialistas por parte de los nazis acabó como todos sabemos.

Tal vez para tratar de quitar algo de hierro al asunto, se me ocurre traer a colación una canción infantil, nada menos que de la gran María Elena Walsh (escúchenla, vale la pena), la genial compositora argentina:

«El país de Nomeacuerdo«

En el país de Nomeacuerdo,

doy tres pasitos y me pieeeerdo…

Un pasito para allí,

no recuerdo si lo dí,

un pasito para allá,

hay que miedo que me dá.

En el país de Nomeacuerdo,

doy tres pasitos y me pieeeerdo…

Un pasito para atrás,

y no doy ninguno más,

porque ya, ya me olvidé,

dónde puse el otro pie.

En el país de Nomeacuerdo,

doy tres pasitos y me pieeeerdo…

Se ha dicho y lo suscribo plenamente: Sin Memoria no puede haber auténtica Democracia.

CONCEPCIÓN INMACULADA

Al parecer, a la Iglesia le parecía poco apropiado que María concibiera y pariera a Dios con arreglo a los métodos convencionales y elaboró el sorprendente relato del palomo concibiendo con una mujer. Podrían haber recurrido a historias más creíbles y menos violentas; por ejemplo, creo que fue  Pulgarcito el que nació bajo una col. Pero, buenos conocedores de la naturaleza humana, optaron por esta explicación, y no lo hicieron como parábola o simple curiosidad bíblica sino que lo elevaron al máximo rango de su fe, lo colocaron nada menos que como dogma.

Un año más, acabamos de pasar otra vez la fiesta de la Inmaculada Concepción, importante efemérides de la Iglesia Católica que me suscita algunas reflexiones.

Con semejante decisión doctrinal, se puede decir que emputecieron de un plumazo a todas las mujeres madres, partidarias de concebir y parir con arreglo a los procedimientos tradicionales. (Seguro que algún pardillo de la Historia habrá ido a la hoguera por haber negado tan prodigioso dogma).

En algún momento tengo leído que allá por el Paleolítico la mujer tenía una gran fuerza y prestigio por su poder genésico; la capacidad de parir, de hacer nuevas vidas la hacía jefa o diosa. A medida que el hombre se fue percatando de que él también tenía algo que ver con esa capacidad, la mujer fue perdiendo ascendiente y los matriarcados fueron dando paso a los patriarcados. Sea como fuere, en algún momento los sacerdotes se dieron cuenta de la importancia de este fenómeno y decidieron manejarlo a su conveniencia, dando lugar a montajes como el de este sorprendente dogma..

Todos aceptamos con entusiasmo la componenda y hemos conseguido una inmensa cantidad de advocaciones de la Virgen, un auténtico politeísmo que recuerda mucho al de la India, con sus centenares de dioses. De todas formas no se puede negar el éxito del invento, reconociendo lo que se ha dicho de que somos más devotos de María por ser virgen que por ser la madre de Dios.

De todas formas no podemos dejar de pensar en lo que ha sido la vida de la mujer, relegada, ignorada, utilizada, enterrada en vida por la autoridad del hombre y de los dioses. Y no se puede negar que han sido el machismo y las religiones lo que ha propiciado esta ausencia de autoestima de las mujeres.

De las infinitas pruebas y anécdotas que se pueden reseñar sobre el desprecio a la mujer, hay una que me llama especialmente la atención por practicarse en  sociedades presuntamente más avanzadas: se trata de la costumbre según la cual la mujer, al casarse, pierde su apellido para adoptar el del marido; me parece una agresión comparable a la del burka.

Aparte, resulta chocante que creyentes que niegan el matrimonio entre personas del mismo sexo, proclamen con tal solemnidad la importancia de semejante coyunda ave-mamífero.

Pero todo este despropósito queda empequeñecido ante la aberrante    barbaridad de que todo un Estado (dejaremos lo de laico para la sección de chascarrillos) adopte tal efemérides nada menos que como fiesta nacional.

Ciertamente, las grandes religiones no se distinguen precisamente por su feminismo, aunque muchas fieles de estas confesiones parecen mostrarse felices y contentas con su triste condición;  pero ello no impide que nos invada una gran tristeza e indignación cuando pensamos en la enorme carga de talento que ha perdido la Humanidad por este relegamiento sistemático de la mujer, consentido o provocado por la religión.