Se confirma que el coronavirus no es una enfermedad que afecte sólo a los reyes. Tras este chiste malo, hacemos un pequeño repaso a lo que está suponiendo esta pandemia, con alguna atención a lo que, pese a todo, pueda tener también algún efecto positivo en nuestra vida cotidiana.
En primer lugar, nos encontramos con que los políticos han pasado de ignorar por completo a los científicos, a ocultarse tras sus faldas. Pudiera suceder que los políticos sustituyan el desprecio que siempre han sentido por la Ciencia (por el Pensamiento, en general) y de repente experimenten alguna moderada consideración por su trabajo, especialmente el relacionado con la Sanidad, y puede que hasta piensen restituir a la Sanidad a los tiempos anteriores a los recortes, e incluso en restablecer su dotación de personal, diezmada con esos recortes; y, puestos a soñar, hasta consideren que tal vez podrían estudiar la posibilidad de prestar alguna atención a la investigación. Sigue leyendo



