LA PRÓXIMA CRISIS

               Se avecina otra crisis (aparte de la que ya tenemos) o recesión o algo así. Es lo que nos vienen anunciando economistas y expertos varios. Aunque se confirmen estos augurios, creo que no estaría justificada la menor alarma. Nada puede afectar hasta ese punto a la economía más fuerte que existe. Ya lo hemos señalado en alguna entrada de este modesto blog: la economía española es la más poderosa del planeta. Lo prueba de forma incuestionable una serie de hechos objetivos.

               En primer lugar tenemos lo que es seguramente el principal filón de lo que se ha dado en llamar la ‘Economía Extractiva’, imperante en nuestro país: la obra oficial. Cuanto más grande o compleja sea la obra, mayores suelen ser los arreglos’ a que son sometidas sus cuentas, principalmente precios falseados, presupuestos crecientes, y la estrella de estas contratas: las mordidas, donaciones que, lógicamente, va a parar al presupuesto, es decir, al sufrido contribuyente.

            En total se puede calcular que el encarecimiento de estas obras ha podido suponer por término medio un 30% sobre su coste real. Aquello del 3 o del 5 % no dejaba de ser un amable chascarrillo para almas cándidas. Un leve tanteo sobre el dinero público escamoteado en estas lides nos haría temblar las piernas y enmudecer de espanto y coraje, porque sería inevitable pensar en los recortes que podían haberse evitado, y hasta en que los viajes del Imserso podrían haberse prolongado hasta Cancún o las Maldivas e incluso en que hasta habría sobrado algo de dinero para la Ciencia y la Investigación.

            Si en algún caso excepcional pillan a alguno de estos chorizos, no vendrá obligado a devolver ni un céntimo de lo robado; de una o de otra forma, sencillamente, se aplica el precepto del “Santa Rita Rita, lo que se da ya no se quita”, una de las normas más respetadas de nuestra jurisprudencia. Además, estos ladrones normalmente son premiados por todos los gobiernos de turno (todos) con el anonimato, siempre se protege celosamente el secreto de las listas de chorizos y defraudadores, sin duda por el lógico propósito de proteger el buen nombre de algunos posibles colegas incluidos en el ‘cuadro de honor’. Y no contentos con el obsequio del anonimato, disfrutan con unas garantías bastante sólidas de impunidad que, incluso cuando no es total, compensa con creces las ‘utilidades’ obtenidas.

           Y no podemos olvidar los centenares de organismos oficiales (totales, ‘semi’, ‘para’ o lo que sea) creados para controlar que no se controle nada o para cubrir la amplia nómina de la mamandurria: los célebres chiringuitos. Por no referirnos a algunos de los más altos organismos del Estado, de gran valor decorativo, pero muy costosos y de utilidad más que dudosa; por ejemplo, el Senado, un caro cementerio de elefantes. Esto no sólo supone una sangría importante de fondos públicos, sino que, además, con frecuencia ha generado una especie de Administración Paralela que facilita grandemente esa importante Economía Extractiva.

          Y también podemos mencionar una curiosa peculiaridad de España en su debilidad por sufragar o subvencionar a organizaciones que deberían ser financiadas por sus afiliados. Ejemplo, la Iglesia, a la que se regala dinero, para la que se recauda en el IRPF, se paga a sus profesores de religión (¡en la escuela!), etc. La Iglesia responde agradecida apropiándose de edificios, no pagando impuestos y manteniendo bajo palio a Franco. Son las ventajas de estar en un Estado laico.

         Sólo se indica lo más significativo del frondoso árbol de España, tan necesitado de una buena poda, acompañada de la correspondiente fumigación antiparásitos. Verdaderamente, es mucha gente a robar. Por lo demás, lo mejor que tiene el actual culebrón de las coaliciones, las elecciones y demás festejos de los políticos es que tiene fecha de caducidad. Y que ha quedado bastante claro que en este país no puede haber un gobierno progresista y decente.

         Pero no pasa nada. Total, ¿Una nueva crisis? No hay problema. Nuestra maravillosa economía lo asimila todo. Lo único que puede suceder es que más jóvenes tengan que huir buscando trabajo en otro país, que haya que aumentar los recortes, que haya que echar mano de las pensiones, que crezca la pobreza y la desigualdad; pero, eso sí, no es menos cierto que seguirá aumentando nuestro número de millonarios. Es lo que dispone el Sistema y no puede haber objeciones. Ley de vasos comunicantes.

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