Posiblemente, las cosas empezaron ya a ordenarse, dentro de un cuidadoso proceso. El PSOE cedió Andalucía al PP y el PP cedió Valencia al PSOE. Las Castillas son Zona Nacional y las nacionalidades, Euzkadi y Cataluña, van por libre, (con gran escándalo y cabreo de los bienpensantes). El resto es eso, resto, y procura acomodarse lo mejor que puede.
El desenlace, por ahora, ha sido el de esos jueces infractores de la Ley (y apoyados por el estruendoso silencio de todos sus colegas) que se negaron a abandonar sus puestos cuando caducaban. El espectáculo de los jueces quebrantando la Ley es demasiado fuerte para asimilarlo sin más; es necesario encontrar algún paliativo para esta conducta criminal de los encargados de custodiar el cumplimiento de las Leyes; y creo haberlo encontrado: en lo sucesivo todos los plazos marcados en leyes y acuerdos de cualquier tipo, serán meramente indicativos. Así, por ejemplo, los plazos marcados en una hipoteca se cumplirán, o no; si no se registra la muerte de un abuelo y se sigue cobrando la pensión, no pasa nada, y cuando se regularice la situación no se verán obligados a devolver las mensualidades cobradas indebidamente. Etc., etc. Si un juez no cumple un plazo y no devuelve los emolumentos cobrados indebidamente, nadie tiene por qué hacerlo, salvo que reconozca, se declare y legisle formalmente que estas condiciones y obligaciones afectan solamente a la plebe.
El asunto ha continuado con la invasión del Poder Judicial contra el Poder Legislativo. Silencio en los foros togados. Seguramente el silencio que precede a la ejecución. Evidentemente, hay un proceso en marcha, llámese Golpe de Estado, o Movimiento Nacional o Glorioso Alzamiento. El gobierno puede seguir con su política de poner la otra mejilla, de ‘la puntita nada más’, de ‘tó er mundo é güeno’, de ‘¡viva mi niño!’, etc., pero el asunto es serio… salvo que se esté a otra cosa.
Me parece que andamos en una coyuntura histórica que recuerda a la del 36-45. Entonces Europa, enredada nada menos que en una Guerra Mundial, no pudo hacer otra cosa que presenciar impotente e impasible cómo Franco asesinaba a España; ahora, con otra guerra bastante continental, Europa parece que no podrá impedir el asistir a la transformación de España en el más importante Estado Fallido del continente. El golpe de los jueces caducados, recusados y asilvestrados ha marcado la consolidación de este pujante proceso, que ha contado con un periodo de calentamiento de 4 (cuatro) años, contemplado con mirada maternal por el gobierno que, al decir de algunos, acunaba a los jueces sediciosos por la noche, les arropaba y les cantaba hermosas nanas, de suaves y entrañables cadencias franquistas.
El aguerrido general que manifestó su deseo de fusilar a la mitad de los españoles, andará ya enloquecido de felicidad. Pero, como antaño, tal vez ahora también haya militares que permanezcan fieles a la Democracia. (Y quizás también, nuevamente, me temo que sean destinados al paredón y al olvido)
En fin, puede que sea nuestro destino, el peaje que hay que pagar por tanta amnesia, tanta ignorancia y tanto masoquismo.
Y a la izquierda -entretenida mientras tanto en sus rencillas y sus profundos planteamientos ideológicos, tácticos y galácticos- le sugiero que saque algo de tiempo para ir seleccionando las cunetas con las mejores vistas y un buen soleamiento.