Sin pretender hacer un alegato contra la Leyenda Negra, asunto para personas más versadas, desearía formular algunos comentarios y reflexiones sobre este asunto, con la única pretensión de plantear algunas cuestiones que tal vez puedan contribuir a centrar algo más el debate.
Hablábamos en el anterior artículo de inmigrantes hispanos que llegan a España, también hay algunos de diferentes países que piden la unión con España, Por supuesto, sé bien que por cada uno de estos unionistas debe haber unos cuantos millones de hispanoamericanos que preferirían que a los españoles nos cortaran el cuello. Pero de todas formas me parece un síntoma que podría ser significativo.
Hay un aspecto de la cuestión que a mi juicio es básico y crucial: el odio a España por parte de los Estados Unidos de América; dentro de su corta Historia es el país que ha demostrado una mayor hostilidad a España y un total desprecio a todo lo hispano. Es algo que demuestra la Historia y multitud de detalles, algunos de los cuales vamos a mencionar. Empecemos por la denominación de «Latinoamérica» en lugar de Hispanoamérica, con una divertida anécdota; hace años un vicepresidente de USA, en su primer viaje a «Latinoamérica», tuvo la deferencia de iniciar su primer discurso con una disculpa: pidió perdón por hablar en inglés, porque todavía no había tenido tiempo para aprender latín.
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Esto de los nombres tiene su importancia. ¿Por qué se dice afroamericano o latinoamericano, y no angloamericano? Evidentemente, para los anglos; está muy claro que ellos son los únicos y auténticos americanos, el resto solo son añadidos y «razas inferiores», por eso pueden ponerse y apropiarse del gentilicio de «americanos» en exclusiva. Una simplificación que abordaron con la convicción de un destino manifiesto, empezando por eliminar a los más americanos, a los aborígenes. Contundente manera de iniciar una nueva nación.
Otro hecho significativo es el de Puerto Rico. Pese a haberse anexado este territorio hace más de un siglo, USA sigue sin integrarlo de pleno derecho en la Unión, solo es una cosa rara, un «estado libre asociado». Se puede decir que es pequeño, pero esa escusa no vale, hay estados de Estados Unidos más pequeños y .21 de sus estados tienen menos población que Puerto Rico. Pero es que son hispanos y esa es una «lacra» que no pueden digerir.
Pero aún fue peor lo que les pasó a los primigenios californianos. Aquí los angloamericanos no tenían que vérselas con unos «salvajes», sino que cuando «tomaron posesión» de este territorio se encontraron con una población civilizada y asentada, con sus títulos de propiedad, su cultura, y aquí estaba el problema para los anglos, esa era una cultura inferior, apestosa; y, por si fuera poco, se trataba de mexicanos, indios, mestizos, españoles, ¡No podían fundirse o coexistir con otra cultura!, tratándose de «razas inferiores» solo quedaba la opción de la destrucción y el despojo absolutos. La acción de los angloamericanos fue especialmente expeditiva y exterminadora: inmediata anulación de títulos de propiedad, indios a reservas (algunos murieron de inanición), adiós a sus instituciones y su cultura. Toda una obra civilizadora anglo, en la que hay que destacar a un personaje especialmente siniestro: Leland Stanford, gobernador de California en varias legislaturas, martillo de californianos primigenios (a los pobres chinos que le construyeron su ferrocarril no les fue mucho mejor) y santo patrón de la universidad que fundó y que lleva su nombre, una de las mejores de Angloamérica. Creo que tan satánico personaje no ha merecido ni un comentario de los bravos indigenistas, quizás porque están muy ocupados retirando estatuas de Junípero Serra.
Incluso los británicos parecen haberse tranquilizado algo en su cruzada antihispana, pero los angloamericanos siguen fieles a su odio y desprecio a todo lo español. Se refleja claramente en ejemplos como los aludidos, pero también en esa formidable máquina de propaganda que es Hollywood, que nos ha vendido el genocidio indio de Angloamérica en tono de epopeya, y que casi siempre que saca en sus películas un país hispano lo refleja con gentes sucias, atrasadas y sebosas, en medios cutres y polvorientos, en escenarios y ambientes que no cambian de un país a otro, porque un angloamericano es incapaz de distinguirlos y ubicarlos mínimamente, máxime sin saber latín.
¿Se puede hacer algo para intentar cambiar la mentalidad anglo, de la inquina hacia lo hispano? No lo creo. Sobre todo en el caso de los angloamericanos, ello forma parte de su nacionalismo, su profundo analfabetismo sobre todo lo que se refiere al mundo hispánico constituye parte de su visión del mundo y de sus señas de identidad, y eso son cosas muy difíciles de cambiar. Me conformaría con que nuestra Historia se hiciera un poco más completa, con que, al menos entre nosotros, por lo menos en los textos escolares, dejaran de ocultarse tantos pasajes importantes, incluso los favorables. Seguramente habría que pedir permiso a los anglos, pero vale la pena intentarlo.
Por cierto, para acabar, recordar que el próximo mes de mayo se anuncia en Cartagena de Indias la celebración del I Congreso para la Unión Hispanoamericana. Espero que no olviden pedir permiso a los angloamericanos, no se vayan a cabrear y nos obsequien con otra rociada de bombas atómicas como la de Almería, pero esta vez explotando.