CORONAVIRUS

       Se confirma que el coronavirus no es una enfermedad que afecte sólo a los reyes. Tras este chiste malo, hacemos un pequeño repaso a lo que está suponiendo esta pandemia, con alguna atención a lo que, pese a todo, pueda tener también algún efecto positivo en nuestra vida cotidiana.

       En primer lugar, nos encontramos con que los políticos han pasado de ignorar por completo a los científicos, a ocultarse tras sus faldas. Pudiera suceder que los políticos sustituyan el desprecio que siempre han sentido por la Ciencia (por el Pensamiento, en general) y de repente experimenten alguna moderada consideración por su trabajo, especialmente el relacionado con la Sanidad, y puede que hasta piensen restituir a la Sanidad a los tiempos anteriores a los recortes, e incluso en restablecer su dotación de personal, diezmada con esos recortes; y, puestos a soñar, hasta consideren que tal vez podrían estudiar la posibilidad de prestar alguna atención a la investigación.

        Mientras, Trump mantiene el tono. De la acusación de un diplomático chino de haber sido los americanos los que exportaron a China el coronavirus (aprovechando la olimpiada militar de Wuhan), no ha dicho nada; sin duda porque se debe tratar de una fake new. En cualquier caso, es lo cierto que todo este problema favorece la tremenda inquina de Trump hacia China y Europa, contribuyendo a incrementar un mayor alejamiento de USA, cosa que también puede tener una faceta positiva, si conseguimos mantener y consolidar unas mayores distancias con el amigo americano.

        Y quizás sea también una de las fake news en circulación lo del remedio cubano contra el coronavirus (¡Vade retro, la solución no puede venir del rojerío perverso!)

       En un ámbito más doméstico, tenemos por un lado el bonito espectáculo de la ruptura provocada por el fundamentalismo de Torra y por otro lado las fuertes descalificaciones de Casado que, sin descuidar su papel de martillo del gobierno, ahora va de estupendo, confirmando una vez más que los extremos se tocan.

          Nuestra principal diferencia con el modelo chino consiste en que aquí no se pueden construir hospitales en 15 días, porque el dinero hay que regalárselo a los banqueros. Por cierto, el impacto económico del coronavirus podrá atenuarse compensando esa graciosa donación con la deuda del Estado con la Banca (al parecer, esta deuda sí hay que pagarla), Es evidente que las personas mejor preparadas del mundo para entender que las deudas hay que pagarlas (y con intereses), son los banqueros.

         Madrid, comunidad amante de los animales (sobre todo ranas y buitres) y líder en la privatización de la Sanidad, es también, casualmente, líder en la extensión del mal. (Seguramente la Sanidad privada y la concertada mostrarán su potencia y calidad y, gracias a ella, se solucionará todo)

         Con la bajada del IBEX en Bolsa, no quiero ni pensar en el disgusto que tendrán en los paraísos fiscales.

       Diferencia entre pandemia y epidemia: Esto es una pandemia, lo del robo sistemático y a mansalva de dinero público sobre todo por parte de cierto partido político (que ahora va de estupendo), es una epidemia.

       En fin, lo cierto es que el pensar en toda esta gran movida me lleva a comprender con meridiana claridad cómo serán las guerras del futuro, como la de ahora, con la ventaja añadida de poder seleccionar las víctimas, en este caso las personas mayores.

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