Acabó la movida de la moción: votó a favor la izquierda, se abstuvo la nosequé y votó en contra la derecha. Triunfó de hecho la moción de confianza y de adhesión al gobierno y fracasó, como se esperaba, la moción de censura.
Así y todo, fue útil y muy importante asistir a la pormenorizada relación de los ‘deslices’ del gobierno y su partido, y fue prodigioso que el gobierno eludiera cualquier atisbo de explicación sobre tan abultado cúmulo de, digamos, irregularidades. La única explicación para tanto morro es que estos individuos de la Pp consideran que lo están haciendo muy bien, y que tienen licencia y derecho, seguramente divino, para manejar los dineros públicos de manera tan desenfadada.
En la misma línea, apareció el gobernador del Banco de España (sin duda el principal órgano-florero de control del país) para explicar, con sonrisita beatífica incluida, que no se va a recuperar casi nada del dinero que se ha dado a la Banca. Uno creía que los banqueros eran la gente mejor preparada para entender que el dinero que se recibe hay que devolverlo, y con intereses. Pero nada, tenemos que conformarnos con añadir a los banqueros a la lista de la rica fauna de ladrones de España: quinquis, descuideros, banqueros, rateros, cleptómanos, estafadores, expoliadores, pillos, timadores, usurpadores, defraudadores, apandadores, atracadores, trileros, etc., etc. (con mi respeto para los quinquis que, a su modo y a diferencia de los banqueros, tienen un código de honor).
Al calor de estos hechos, no sé por qué, me vino a la memoria la ranchera mexicana (del bilbaíno José Novo Valle), del charro que era más bueno que el pan. Dice así:
No hay historia más cierta que la que voy a contar,
la de un charro mexicano que era más bueno que el pan.
Cierto que era un borracho, mujeriego y jugador,
pero por lo demás, era de los charros el mejor.
Bien es verdad que a disparos con todos andaba
y que, además, a todita la gente insultaba.
Por lo demás era un charro más bueno que el pan.
Este charro bondadoso de la cárcel se fugó,
apoderóse del sheriff y de un árbol lo colgó.
Por lo demás, era un charro más bueno que el pan.
Con la pistola en la mano
en el pueblo era el terror.
Por lo demás, de los charros era el mejor.
Bien es verdad que sin darse ni cuenta robaba,
y que al robar muchas veces a algunos mataba.
Por lo demás, era un charro más bueno que el pan
Reconozcamos que en este país hay bastantes tipos que son “más buenos que el pan”.
Hola, me has llegado al corazón y por tanto, te contesto con otra canción:
El mundo fue y sera una porquería
ya lo se
En el quinientos seis
y en el dos mil también Que siempre ha habido chorros maquiavelos y estafaos contentos y amargaos valores y duble
Pero que el siglo veinte
es un despliegue
de maldad insolente
ya no hay quien lo niegue Vivimos revolcaos en un merengue y en un mismo lodo
todos manoseados
Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor
Ignorante sabio o chorro
generoso o estafador Todo es igual nada es mejor lo mismo un burro
que un gran profesor
No hay aplazaos
ni escalafon
los inmorales
nos han igualao Si uno vive en la impostura y otro roba en su ambición
da lo mismo que sea cura colchonero rey de bastos
caradura o polizón
Que falta de respeto
que atropellaba la razón
cualquiera es un señor
cualquiera es un ladrón Mezclao con Stavisky va Don Bosco y «La Mignon»
Don Chicho y Napoleón Carnera y San Martín
Igual que en la vidriera
irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida Y herida por un sable sin remaches ves llorar la Biblia
contra un bandoneon
Siglo veinte cambalache
problemático y febril
el que no llora no mama
y el que no roba es un gil
DALE QUE VA
DALE NOMAS
QUE ALLÁ EN EL HORNO
NOS VAMOS A ENCONTRAR
No pienses mas
sentate a un lao
que a nadie importa
si naciste honrao Es lo mismo el que trabaja noche y día como un buey
que el que vive de los otros que el que mata que el que cura
o esta fuera de la ley
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