El presidente -ya en funciones- Rajoy dice que, si continúa gobernando en la próxima legislatura, va a crear dos millones de puestos de trabajo.
Y yo le creo.
De hecho, el sistema ya se está experimentando y los resultados son muy alentadores. En efecto, está bajando el paro y se observa que a medida que baja el desempleo también bajan los sueldos. Más claro, agua. El invento es muy sencillo y la explicación es inmediata: han decidido que la masa salarial total se mantenga constante, de manera que, si aumentan los puestos de trabajo, al tener que repartirla entre más trabajadores, lógicamente, tocan a menos. Y bajan los sueldos. Así de sencillo. Es el ‘huevo de Colón’, es un sistema propio de “El Sistema”, tremendamente ingenioso y lo único que se puede alegar es nuestra extrañeza porque no se nos haya ocurrido antes.
Es indudable que de esta forma se pueden alcanzar no ya dos millones más de puestos de trabajo, sino cuatro, o los que quiera decir don Tancredo Rajoy. Llegaremos a salarios medios -con suerte- de 100 euros mensuales, a niveles propios del tercer mundo, pero, eso sí, con precios del primero. Las plusvalías, lógicamente cada vez más gordas, para los listos que disfrutan del cotarro. La Economía y su mundo saludan alborozados este invento que mantiene los costes salariales perfectamente definidos y fijos. lo que siempre permite hacer mejor las cuentas y las previsiones, sólo de beneficios, por supuesto. Los capos de “El Sistema” y su hueste de empresarios-estraperlistas hozando entre billetes de banco y felices en el mejor de los mundos posible.
Quizá habrá muertes por inanición, y los capos deben tener algo de cuidado con esto, porque si se mueren todos los curritos tendrán que trabajar ellos. Pero en cualquier caso hay que tener en cuenta que no hay guerra sin efectos colaterales y la lucha contra el paro es una guerra, y sus correspondientes efectos colaterales siempre estarán compensados por el gusto de contemplar la felicidad de los beneficiarios de esa guerra, los capos de “El Sistema”, que a cambio nos mantendrán lejos y a salvo de los repugnantes populismos. Y al que no le guste, ya sabe, ahí está la frontera, que aquí no necesitamos rojeras derrotistas y protestones.