ECONOMÍA ARROLLADORA

      Seguro que a muchos no se nos había ocurrido pensarlo, pero hay serias razones para considerar que la economía española es una de las más fuertes, o la más fuerte, del mundo. Hay detalles objetivos que avalan esta opinión, algunos de los cuales nos proponemos esbozar a continuación.

     Seguramente, la prueba más importante de esta afirmación la encontramos en la obra oficial. Los sobrecostos artificialmente aplicados en estas obras suponen un incremento sustancial en el costo de estas construcciones e instalaciones: precios inflados, presupuestos crecientes y el importantísimo capítulo de las mordidas. En total, ese encarecimiento se puede estimar muy prudentemente en no menos de un 30 % por término medio. Las obras públicas más grandes y más complejas son las que mejor soportan este tipo de «apaños», como por ejemplo el Ave, en el que la rapiña ha sido tan grande que incluso ha saltado a los tribunales y a la prensa en algunos casos. También tenemos el caso paradigmático de Acuamed, empresa avalada por el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente, donde incluso fueron despedidos los ingenieros que denunciaron los intentos de robo por parte de las contratas. En fin, tantos casos que han trascendido y que sólo son la parte visible del iceberg.

     Y aparte de estos asuntos más mollares, está la lista interminable de obras pequeñas, medianas o más o menos faraónicas acometidas en cientos de pueblos y ciudades, que a veces no se han llegado a utilizar e incluso, con frecuencia, ni a terminar. Un goteo que totaliza muchos millones. Sigue leyendo

DE NACIONALISMOS

      Algunas personas creemos que el nacionalismo y la religión han sido históricamente las mayores causas de muerte y sufrimiento que se han abatido sobre la Humanidad. Sea como fuere, es lo cierto que el nacionalismo radical y militante supone estructuras de pensamiento muy especiales y que parecen casar cada vez peor con la marcha de este planeta, entre otras cosas cada vez más pequeño y más interdependiente.

       El intrépido periodista y explorador Stanley (el de «Mr. Livingston, supongo»), en el apogeo de su fama, propuso crear una especie de nación modelo en África, para la que planteó la siguiente composición de su población: «5.000 ingleses, 5.000 americanos, 2.000 franceses, 2.000 alemanes, 500 italianos, 250 suizos, 200 belgas, 50 españoles, 5 griegos». Como el que dicta una receta culinaria, Stanley vino a proponer su receta demográfica para su nueva nación ideal del futuro. Dejando aparte su anglo centrismo furibundo (finalmente triunfante en el mundo, por cierto), es lo cierto que nos da algunas pistas sobre la importancia de los pueblos.  A poco crédito que demos a estas elucubraciones, si en esa fórmula calculamos el porcentaje del total que corresponde a cualquiera de nuestras autonomías nos puede dar un auténtico ataque de humildad. Sigue leyendo

TIPOLOGIAS DE CHORIZOS

       La abrumadora abundancia de chorizos que se da en este país no debe hacernos olvidar sus numerosas y variadas clases, por lo que nos proponemos a continuación hacer una sucinta clasificación zoológica de sus tipos, agrupándolos en tres clases principales

EL CHORIZO CHORIZO

      Se trata del tipo puro, el más elemental, el que directamente mete la mano en el cajón, espécimen quizá hoy en algún retroceso por las mayores molestias que supone sortear los magros controles formales que hay con los dineros públicos, o por cubrir las apariencias más elementales. Una buena especialidad es la del que vende o privatiza patrimonio público a fondos buitre y demás emprendedores del hampa financiera. Ha evolucionado sobre todo hacia el político que admite toda clase de dádivas de las empresas que contratan con la Administración, recibiendo, aparte de pasta gansa, regalos, viajes, propiedades, chollos con la puerta giratoria, y demás gangas, contantes y sonantes o en especie.

EL CHORIZO EMPRENDEDOR

       Es el chorizo que se la pasa creando nuevos organismos públicos, con cualquier motivo o sin necesidad de pretexto alguno. Se trata de colocar a parientes, amigos, coleguis, conmilitones y demás apegados sin que sea necesario que tengan una profesión, oficio o habilidad conocidos y, mucho mejor, sin enojosas pruebas de selección objetivas. Mención especial merecen los que no entienden que a las queridas las tienen que pagar de su bolsillo y no cargarlas al erario público. Obviamente, estos organismos no tienen por qué justificar su utilidad, eficiencia u oportunidad, solamente se justifican en la colocación de personas «próximas» que no son partidarias de arrostrar ninguna dificultad normal en la búsqueda de empleo y, con frecuencia, que además no son muy adictas al trabajo. Estos nuevos entes creados además tienen generalmente la gran ventaja adicional de que suelen configurar una especie de Administración paralela con la importante cualidad de ayudar a eludir los controles de verdad de la Administración oficial.

EL CHORIZO CONSTRUCTOR

       Aunque los chorizos no procedan exactamente del sector inmobiliario suelen acabar bien relacionados con el mismo, entrando antes o después en su categoría. Pero el chorizo constructor es más bien el que tiene una especial fijación compulsiva por las obras, el que se chifla por salir en los papeles cortando cintas de inauguración (aparte de posibles compensaciones «complementarias»), sin olvidar la gran delikatessen de la especialidad: las obras con precios inflados, o presupuestos crecientes tras la adjudicación. En cualquier caso, contrata y contrata sin atender a enojosos detalles, como que esa obra tenga asignación presupuestaria o que pueda haber dinero de cualquier clase para ejecutarla. Y el tipo se la pasa inaugurando obras con especial ferocidad, sin reparar en que después de hacer una obra hay que pagarla. Y con frecuencia no la paga. (Y ya ni mencionemos el enojoso asunto de que esas obras después hay que mantenerlas) Es especialista en guardar facturas en los cajones, y el que venga detrás que arree. Las secuelas son trágicas para las empresas pequeñas y medianas que no cobran, porque no, porque al señorito chorizo constructor no le da la gana, por el artículo 33. El chorizo constructor pasa de estas minucias y saluda al público agradecido, sonriendo, fumándose un puro, y sin reparar en las trágicas secuelas para empresas arruinadas por falta de cobro, que tienen que cerrar y poner a sus trabajadores de patitas en la calle. Y además produciendo ciudadanos endeudados de por vida.

       Obviamente, en la realidad no suelen darse estos tipos «puros» sino más bien una combinación de más de una clase de chorizo, lo que proporciona una rica variedad de estos especímenes tan nuestros, tan abundantes y todos hermanados por la alegría y por la más absoluta seguridad en la impunidad.

LLEGARON LOS CHORIZÓLOGOS

     Las negociaciones del PP y C’s para la malograda investidura han producido un documento político importante, pese a su vida efímera y a su más que problemático cumplimiento si hubiera seguido adelante. Aun así, es un hito que no podemos dejar de comentar someramente.

      Como era de esperar, el apartado más espectacular es el referido a la corrupción. Vaya por delante que parece un gran acierto someter el asunto de la corrupción a la fuerza política que es, sin duda, la primera autoridad y la que más experiencia acumula en la materia.

     La rica casuística de la corrupción es necesario que sea analizada minuciosamente, decidieron los firmantes de este pacto. Por ejemplo, si el prócer robó con buena o con mala intención; por ejemplo, si la mordida se recibió tête à tête o mirando al tendido; por ejemplo, si la chorizada se perpetró a conciencia o de forma distraída; por ejemplo, si los expolios, saqueos (en palabra de la Sra. Cospedal) y las estafas se ejecutaron de buen rollito, o no; etc., etc. Son muchos los matices y factores a considerar, antes que despachar el asunto de forma tan superficial como hasta ahora, muy benevolente pero algo apresurada. Sigue leyendo

LA COSTI

      La Constitución fue una señora más bien oronda y de bastante buen ver, que era el no va más en la definición del Estado y en la estructura de este país y en las quintaesencias y en todo eso; en una época incierta de nuestra historia. Descendía ella, de lejos, de una importante dama progresista y bastante adelantada para su época, que antaño llenó de orgullo a su familia y a muchos próceres allende los mares, para después ser silenciada y apartada al más oscuro rincón de los archivos y bibliotecas.

     A nuestra Constitución se la dotó de una serie de medios, intérpretes y servidores, y todos estaban tan contentos con esta señora en cuyas generosas ubres se podían ocultar y mamar todos los paniaguados de la política, y a la que podían acudir viniera o no a cuento. Todo funcionaba bien, podíamos presumir con ella en todos los foros internacionales. Todos contentos. Pero de un tiempo a esta parte algunos políticos empezaron a proponer algunos cambios en sus costumbres y sobre todo en su look, como necesidad de los nuevos tiempos, pero otros políticos decían que de eso, nada, ya que temían perder algunos de sus chollos y prebendas. Sigue leyendo

PS

      Dos próceres de nuestra vida pública pasean por el Salón de los Pasos Perdidos con gesto preocupado. Abrumados por los problemas de Estado que gravitan sobre sus hombros, hablan en tono pausado y con gestos solemnes, como corresponde a sus altos magisterio y responsabilidad.

      – Me parece que a este personal lo de «Pueblo Soberano» le viene muy grande.

      – Sí. Y la verdad, no entiendo muy bien a qué maldita soberanía se refiere la cosa.

     – Se trata de fórmulas poéticas que a veces tenemos que manejar los políticos para regalar un poco el oído a la pobre gente.

      – Pues es cierto, habría que buscar una expresión que definiera mejor a este ganao.

      – Ojo, pero sin faltarles al respeto, que no se puede ofender demasiado a la gente que nos da de comer (y muy bien por cierto) a cambio de nuestros desvelos por forrarnos y por colocar a todos nuestros apegados.

      – Por supuesto, ante todo mucho respeto hacia esos infelices.

    – ¡Creo que ya lo tengo! En vez de Pueblo Soberano habría que decir «Plebe Soberana». Lo de «Plebe» expresa mucho mejor su estado y condición, y lo de «Soberana» les sigue dando un poco de coba para que continúen creyendo que pintan algo.

     – Y encima es femenino, lo que expresa nuestra preocupación por las cuestiones de género.

    – Está muy bien, y además tiene las mismas siglas, P.S., que se pueden utilizar para que la izquierda no se mosquee ni haga como que se cabrea.

     – ¡Fantástico! corramos a proponerlo a nuestros capos.

     – Para que luego digan que los políticos no resolvemos ningún problema.

PENDIENTES DE LA EMBESTIDURA

     Como en la película del día de la marmota, aquí estamos condenados y resignados a repetir la historia todos los días, a escuchar otra vez a los políticos con sus mismas vaciedades, sus muletillas, sus estupideces. ¡Que poco nos interesa a algunos lo que nos puedan decir o dejar de decir! Y lo seriecitos que se ponen, con cara de defensores de la Democracia. Si la investidura, o embestidura, hay que aguantarla, pues sea. Pero, por favor, que nos castiguen lo menos posible con sus discursos. Piedad. Un poco de compasión para estos súbditos engañados, puteados, robados, aburridos.

     Me van a perdonar que yo a mi vez no les castigue ahora también con algún comentario que sólo puede ser ocioso en el presente contexto. A cambio, me permito recomendarles los dos primeros artículos de este blog: LOS POLÍTICOS (I) y POLITICOS (y II)  No se me ocurre otra cosa mejor en este asfixiante momento.

     Por lo tanto no volveré a referirme a este asunto ni a estos estériles pasatiempos de nuestros impresentables políticos; en adelante solamente me referiré a otras cuestiones de la vida que, a pesar de estos sujetos, sigue alentando a nuestro alrededor.

      Saludos.