DEFENDERSE  ¿DE QUIÉN? (II)

La última gran polémica producida en este polémico país ha sido la referente al aumento del gasto en Defensa. El malvado Sánchez decidió elevar el presupuesto de Defensa al 2,1%.

Este dispendio se justificaba por la exigencia de la OTAN de alcanzar su canon de protección del 2%, aumentado más tarde por el empresario-presidente y capo máximo de esta organización, dizque defensiva frente a los rusos, al 5%, en un lógico deseo ante la necesidad del patrón de hacer caja. Por cierto, ¿En qué medida computan en nuestra aportación las misiones en el extranjero y las bases militares en nuestro suelo, Morón, Rota y, probablemente, Mahón?

Asunto, como decimos, bastante polémico entre los partidarios o indiferentes y los contrarios a esta subida. Y en este asunto debo confesar que tengo el ‘corazón partío’, porque, por una parte estoy de acuerdo con los contrarios al aumento y por otro lado coincido con los partidarios de la subida. Intentaré explicar el asunto.

Vayamos primero por los contrarios a la subida, estoy de acuerdo con ellos en lo que tenga de imposición de la OTAN, dado que es una organización que no goza de mis simpatías, por las razones que ya he expuesto en este blog. Creo que, en pura lógica, la posibilidad de una agresión por parte de los rusos es bastante remota; este es el relato que hemos comprado a los ‘americanos’ (¡y a qué precio!), como extraña secuela de la segunda Guerra Mundial, y más extraña todavía para nosotros, por ser esa una guerra en la que ni siquiera hemos participado, aparte del pequeño detalle de que los rusos fueron los que más muertos pusieron, con mucha diferencia, en la derrota del nazismo en esa salvaje guerra europea; nosotros estábamos ocupados en nuestra particular Guerra Civil, y ofrecer al general Franco, la “espada invicta contra el comunismo”, tampoco nos sirvió para recibir el Plan Marshal.

Pero ahí estaba otra espada invicta, aunque no se sabe muy bien contra qué, el gran gurú de la izquierda fashion, Felipe González, el que con José María Aznar forma el dúo dinámico de la actual política española. Él nos metió en la OTAN, con la campaña más sucia de la Historia y con la condición de ”no integrarnos en la estructura militar de la organización”. En fin, una historia sórdida donde las haya. Menos mal que los españoles ya estamos habituados al estupendo ejercicio del ‘encima de cuernos, penitencia’. En cualquier caso, por todo esto y alguna cosita más no me gusta demasiado la OTAN

Reconozco que La OTAN es una excelente organización defensiva que no solo te ofrece presuntamente un sistema de defensa sino que, además, te proporciona el enemigo: Y nos ha tocado Rusia. Pues adelante. Francia supo incluir a Argelia en el Tratado, pero el Gran Gurú y Geoestratega Gonzáles (GGGG) olvidó meter a Ceuta y Melilla, con lo que hábilmente quedamos completamente indefensos ante nuestro único enemigo potencial: Marruecos. Y de aquí mi posición aparentemente esquizofrénica ante el aumento de presupuesto militar, para esta organización garante del establecido Protectorado europeo al servicio de Angloamérica.

De manera que sí a un rearme racional y medido que saque a nuestras Fuerzas Armadas de la cuasi indigencia en que se encontraban, en la idea de que no acaben por servir solo para desfiles y eventos más o menos protocolarios o festivos, sino que se encuentren en condiciones de asumir una disuasión creíble, incluso una defensa adecuada, ante las amenazas reales que puedan existir, y hasta donde sea posible llegar sin menoscabar la dotación de nuestros  derechos sociales.

Parece que los que se oponen rotundamente al incremento del Presupuesto de Defensa ignoran o menosprecian el “factor Marruecos”, manifestado desde hace décadas con una persistente hostilidad marroquí hacia España. Así, sobre todo de un tiempo a esta parte esa hostilidad se ha hecho más manifiesta también con la Marcha Verde en diferido puesta en marcha; el hecho de que la invasión de pateras se haga más poderosa y permanente, con embarcaciones cada vez más grandes y superando incluso el centenar de pasajeros, todo lo cual indica con total claridad la aquiescencia de las autoridades marroquíes, cuando no su colaboración activa, pues embarcaciones de semejante tamaño y con tan abultado pasaje es absolutamente imposible que pasen desapercibidas para las autoridades.

Numerosos analistas llegan incluso a especular con la posibilidad de un conflicto armado entre España y Marruecos y suelen aventurar una cierta ventaja de España. Claro, eso antes del rearme de Marruecos por parte de Estados Unidos y sin contar con esta importante circunstancia, una considerable dotación de armamento moderno, contando con misiles que pueden alcanzar, por lo menos, a las capitales andaluzas. Además, por lo ya dicho, esto refuerza la posibilidad cierta de que la OTAN se inhiba de este posible conflicto, máxime contando con la circunstancia añadida de la estrecha y muy cordial alianza de EE.UU con Marruecos, férreamente mantenida desde hace más de dos siglos; y por añadidura todo ello potenciado por la tradicional hostilidad histórica del Tío Sam contra España y todo lo español, que incluso nos llevó a la guerra y, por si fuera poco, una hostilidad fuertemente reforzada con el nuevo empresario-presidente Trump. Parece claro que con la alianza segura de Estados Unidos y, probable, de Francia, Marruecos contra España no tendría ni para empezar.

¿Entonces, de quién debemos protegernos? ¿De Rusia o de Marruecos, o de Estados Unidos? Nuestras autoridades han decidido abiertamente: ir contra el que hemos tenido y tenemos menos pleitos históricos: contra Rusia, o contra ninguno, o vaya usted a saber qué. En cualquier caso es mejor que las bofetadas nos lluevan por todas partes para demostrar a todo el mundo nuestras extremadas mesura y bondad. Pero la verdad es que uno, en su extremada ignorancia, no deja de pensar que, objetivamente, los angloamericanos siguen siendo nuestros más fieles y auténticos enemigos.

— Continuación del artículo: ESTAMOS EN GUERRA (I) —

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