Así es, Estados Unidos ha entrado en la guerra Irán-Israel y nosotros también, porque la base militar española de Rota seguramente se ha utilizado para movilizar tropas y medios militares en dicha guerra por parte de uno de los contendientes, Estados Unidos, y dicha base se encuentra todavía en territorio español, por lo tanto España ha entrado de hecho en dicha guerra.
No es una misión OTAN, porque la guerra no se produce en Europa ni en el Atlántico Norte, luego es un acto unilateral de pura sumisión a Estados Unidos. Nuestra lucida intervención no es como otaneros sino como colonia de tercera de Estados Unidos. Gran honor. Por lo menos, espero que estos trabajos sucios con dicha base militar se contabilicen también en nuestra aportación a la OTAN, ahora que se está pidiendo más dinero para esta organización de protección de USA.
En la carta del presidente Sánchez al presidente Trumposo excusándose de no alcanzar el 5 % para el canon de protección de su OTAN, creo que se cometía un pequeño error: no tiene ningún sentido decir que el incremento del canon afectaría a nuestra Sanidad y a la Educación, porque eso no lo van a entender, para los angloamericanos eso son cosas superfluas que ya se encargará el Mercado de regular.
Con este motivo el empresario-presidente nos ha insultado, amenazado y debemos darle las gracias porque no nos ha bombardeado. Tal vez podamos rehabilitarnos si nos destacamos en la toma de Groenlandia y le ofrecemos más bases, en Andalucía, Menorca y donde las pida. De todas formas hay que reconocer algo: tras una guerra arancelaria no demasiado fructífera, es lógico y natural que el empresario-presidente Trumposo desee hacer caja de manera más apremiante; primero el 2%, después el 5% y no se sabe las cuantías ni la cadencia de las próximas subidas de este canon de protección; las necesidades de la industria del armamento angloamericana y de las cuentas trumposas, tendrán la palabra.
Es un terrible problema con una solución muy sencilla: simplemente, salgámonos de este club de guardaespaldas mamporreros de la OTAN, que puede prescindir de nosotros perfectamente; solamente podrá sufrir un poco el pundonor imperial del patrón, pero cabe esperar (es solo un deseo) que ello no le impulse a bombardearnos.
Y, por supuesto, podemos comprender perfectamente, tras la invasión de Ukrania, la inquietud o el miedo de los países del norte, bálticos y limítrofes, pero también se puede entender que los países que estamos en la otra punta no sintamos esa amenaza de forma tan acuciante, de la misma manera que a esos países del norte les trae absolutamente sin cuidado el problema que tenemos los países del Sur con la inmigración africana.
Por cierto, si los angloamericanos se sienten desairados con esta posición española, ¿No tendrá esto algo que ver con las laboriosas y célebres Agencias angloamericanas en la ola de problemas que están teniendo nuestros trenes últimamente? ¿Y el célebre apagón? Parece que cobra mucho sentido la hipótesis del sabotaje. Esas célebres Agencias están especializadas en desestabilizar países.
Aunque estemos en guerra, tal vez sería oportuno encargar a la UCO una investigación sobre este misterio de las catenarias.