El gran empresario-presidente convicto Trump ha dictaminado que Zelensky es un dictador, por no hacer elecciones en plena guerra, pero que Putin es un gran líder por llevar más de 30 años en el poder. Trump sí que es un gran líder, por estar a todas horas en la tele y amenazando a todo el mundo. Y creo que España está destinada a grandes ventajas a la sombra de su magnánima y clarividente ejecutoria.
Aunque algunos lo han olvidado, todavía disfrutamos de algunos aranceles del primer mandato del empresario-presidente; también disfrutamos de una base militar angloamericana en Cádiz y parece que se va a ceder otra base en Baleares, por servilismo que no quede. ¡Qué grandes días cuando nos obsequiaron con una rociada de bombas atómicas en Almería: No indemnizaron y ni siquiera se disculparon, como debe ser entre colegas! En cualquier caso es mejor no hablar de las bases militares: remember Guantánamo.
No existe arancel ni acto hostil que pueda perturbar esta fidelidad perruna de España hacia el Tío Sam, y gracias a ello volverán a obsequiarnos con nuevos aranceles, y se diría que pueden guardar una buena sorpresa: la construcción de un gran resort en el parque de Doñana, semejante al previsto en Gaza. Sería un proyecto importante y con muchas más implicaciones que las de una gran promoción hostelera de lujo. En efecto, la proximidad de esta iniciativa a la base militar de Rota, a Gibraltar y a Marbella, con su conocida Costa del Sol ya introducida en la floreciente industria del narco, componen una unidad geográfica muy importante. La ‘recuperación’ de la provincia de Cádiz (a la que, por cierto, ningún gobierno español ha sido capaz de animar de forma económicamente efectiva y sana) y zonas aledañas demostraría otra prueba del enorme talento inmobiliario del gran empresario-presidente, al instalar sendos resorts fastuosos en cada extremo del Mar Mediterráneo
La revitalización de esta zona supondría un importante aliciente para la juventud española, ya harta de sueldos miserables y de precios prohibitivos de la vivienda. Se podrían dar al fentanilo y los que sobrevivan podrán apuntarse a su distribución en Europa. El plan tiene varias ventajas: atender al problema de los jóvenes y contribuir a la destrucción de Europa, uno de los objetivos más vehementes del empresario-presidente.
Lo bueno de tener un aliado como USA es que Europa ya no necesita tener enemigos; sin duda sería más lógico, normal y provechoso para nosotros dejar de comprar (¡Y a qué precio!) a USA su propia narrativa de la enemistad entre Europa y Rusia, para pasar a proponer la integración de Rusia a la Unión Europea (el sueño precursor del General De Gaulle). La supuesta ‘razón’ de la defensa contra la URSS quedó más pasada que el charleston, con una USA siempre atenta a organizar guerras en su provecho y lejos de su casa. Evidentemente, es la vía más razonable: ya no hay URSS, ya no quedan comunistas de los que se comían a los niños crudos y que apestaban a azufre por debajo del rabo y, en algún momento, los rusos dejarán de tener un presidente vitalicio. Además, seguir sirviendo de felpudo a un sheriff universal que no reconoce al Tribunal Penal Internacional ni a la Organización Mundial de la Salud es como hacer de chicas de conjunto para alguien que fuera una especie de capo especialmente despótico.
Por otra parte, parece que ni España ni USA se han enterado todavía de que, vamos, estamos ya en un mundo multipolar. Y si Europa decide armarse, es de esperar que no le compre todo el armamento al monopolio de los angloamericanos, por si nos atacan lo propios gringos, los rusos o los marcianos.
Aunque antes quizás la OTAN debería ponerse de acuerdo en la forma de organizarse mejor para entregar Groenlandia a su hiperactivo jefe Trump; sus países de su OTAN harán sin duda un buen trabajo y en cualquier caso podrán dejar clara y rendir la debida pleitesía a la Metrópoli. Todo muy claro y muy sencillo. Todo muy rico y muy abundante.
En cualquier caso nosotros los españoles seguiremos sumando méritos ante el Tío Sam dándole las bases militares que desee, que no se corte si quiere ponernos más aranceles y, si se lía la guerra de Ucrania y mereceremos un buen pepinazo nuclear en Rota, quizá nos asciendan a Colonia de segunda. Y así tutti contenti, porque Europa volverá a ser arrasada y el gran emprendedor, el empresario-presidente, podrá alcanzar sus más anhelados sueños húmedos y, como siempre, dejando físicamente a su nación fuera del conflicto.