ESCAPAD

Escapad gente tierna / que esta tierra está enferma.

     Antonio Machado

¿Han hecho alguna vez el ejercicio de comprobar el cambio de euros a pesetas? No se lo aconsejo a nadie, es terrible y demoledor. Muestra cómo, de un plumazo, nos perpetraron un enorme subidón de los precios como si tal cosa.

El ejemplo más conocido y humilde del nuevo cambio fue el de los hosteleros, al equiparar un euro a 100 pesetas como si tal cosa y sin despeinarse. Junto a la agudeza de nuestros comerciantes, la nueva moneda en sí misma, aparte del cambio en sí, supuso un empobrecimiento súbito de la clase trabajadora; un euro ya es calderilla, pero su cambio oficial andaba por cerca de 200 pesetas. Por todo esto, como mera terapia de prevención del suicidio, prohibido hacer la trasposición de euros a pesetas.

Es cierto que las cifras económicas presentan hoy en España un aspecto y una evolución bastante bueno, pero esto no hace sino enfurecer a algo más de la mitad del censo de votantes, la eufemísticamente llamada derecha. De todas formas es muy iluso pensar que esa posible bonanza de la economía vaya a beneficiar a alguien que no sean los capos y propietarios de España. Evidentemente, nada va a llegar a la plebe. De eso ya se encargará el partido del NO y sus adláteres, que no dan abasto en su tremendo esfuerzo por salvar a España. Por cierto, las derechas estatal e independentista (con el aporte de Junts) ya son mayoría, y al gobierno solo le queda esperar y perder una moción de censura o convocar elecciones anticipadas; de unas posibles elecciones el resultado está cantado, aunque las izquierdas sean capaces de superar el esfuerzo sobrehumano de ir a votar, e incluso aunque dejen por un momento de pelearse entre sí.

Por lo tanto, los jóvenes (los mayores no interesan) deben asimilar definitivamente la idea de que no van a poder conseguir una casa; bueno, también es cierto que pueden optar a una habitación sin luz ni ventilación naturales, por el precio que antes podían pagar por la vivienda entera. Es cierto que hace poco se ha hecho una Ley de Vivienda con buenos planteamientos estéticos, pero ha pasado directamente al grupo de leyes que no es necesario cumplir. Para colmo, los avances de la ingeniería hacen que el bajo de los nuevos puentes resulten poco aptos para ocuparlos como viviendas. Además, generalmente los jóvenes tampoco pueden aspirar a cualquier proyecto de futuro razonablemente normal. Por todo ello solo queda la opción de largarse de aquí con viento fresco.

Llegados a este punto, y ante semejante panorama, solo queda pensar en los posibles destinos de esa huida desesperada. Lo cierto es que el mundo es cada vez más pequeño, pero todavía quedan bastantes lugares que pueden ser una buena meta. Me permitiré hacer algunas recomendaciones, bastante obvias por tratarse de tres países del Top ten.

  • China.- País de fuerte cultura y en trance de transformación, lo que pueden constituir unos alicientes especiales. Como posibles inconvenientes, todavía no se sabe muy bien a dónde se dirige y cuenta con la fuerte hostilidad irracional (tal vez envidia) de ‘Occidente’.
  • EE.UU.- La principal Meca de los emigrantes. Cuenta con la posible ventaja de que ya se sabe, para bien o para mal, a lo que ha llegado, y el inconveniente de que no le agradan demasiado los hispanos.
  • Rusia.- Posible opción intermedia entre las anteriores; siendo el país más grande del mundo hay más probabilidades de que todavía haya sitio. Sin embargo tiene el gran inconveniente de que cuenta con un presidente vitalicio y todo lo que ello significa.

Quedaría el asunto cuidadosamente esquivado de las viviendas vacías (suponiendo que no estén ya todas ocupadas por turistas), para las que se podría establecer un impuesto progresivo en función de la antigüedad del abandono, incluso con posibilidad de llegar a la expropiación, y utilizar la recaudación obtenida para contribuir a la resolución de este problema.

Aunque más bien me parece que los millares de viviendas vacías que hay en España pueden seguir criando telarañas. Pero mientras estas cosas no les piquen de verdad a los políticos, mucho me temo que no hay nada que hacer.

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