Estábamos con la re…generación política. Del apartado legal ya solo vale la pena mostrar con un ejemplo lo que pasa cuando se permite que la Ley sea pisoteada y humillada con un modelo palmario y bochornoso como el del CGPJ; el ejemplo ha cundido con este alarde de podredumbre togada, y ahora es una sala del Supremo la que corrige una Ley emanada del Congreso. Tan orondos y atildados caballeros, enarbolando sus puñetas (casualmente, en la Sala de la puertita trasera), han decidido que una Ley aprobada en el Congreso solo es un panfletillo que se puede trastear a placer. Ahora se ha llegado a un apaño sobre el CGPJ, y será bueno tomar nota y entender de una vez que lo de la división de poderes solo es una mariconada del rojerío.
De este apestoso asunto, sin embargo quedan algunos flecos. Por ejemplo: si los jueces sediciosos han seguido cobrando los emolumentos y prebendas inherentes a sus puestos caducados, cobrados en la prórroga autoconcedida y amorosamente tolerada por el Gobierno, ¿Han devuelto ya los pingües beneficios de su antigua situación legal? Es importante aclarar este pequeño detalle porque establecería que si se consolida definitivamente el chanchullo, se reforzaría nuestra fuerte tradición de que, cuando el dinero robado es dinero público, no importa, es dinero público, ‘dinero de nadie’, invita la Casa.
En fin, dejemos ya este vomitivo asunto. Mencionemos alguna otra cuestión ‘regenerable’. Por ejemplo, el asunto Pegasus, uno de los temas que más y peores dudas han dejado; de este caballito encabritado se está esperando alguna explicación, aunque solo sean mentiras piadosas. Aunque también parece que esto es algo afectado por las célebres “líneas rojas”, por lo que no podremos ni lamentarnos de la Marcha Verde en diferido a que nos tiene sometidos el sultán con su invasión de pateras.
En estos días han tenido lugar las elecciones en el Reino Unido y en Francia, que han devuelto el resuello a la población no fascista europea. Pero los presuntos progresistas harían bien en tener en cuenta lo que seguramente es el argumento más fuerte de las derechas: el asunto de la inmigración. Bélgica y Suecia son ejemplos muy elocuentes de lo que puede pasar con la táctica del “tó er mundo é güeno” a toda costa; no creo en absoluto que se trate de impedir la inmigración, pero me parece evidente que está muy necesitada de una mejor organización o, por mejor decir, de alguna organización; he aquí otro buen objetivo para esa anunciada regeneración. Por cierto, en el asunto de los ‘menas’, me parece evidente que previa o simultáneamente a su posible reparto se busquen y adopten todas las medidas posibles para su reunificación familiar, que, lógicamente, debe ser la prioritaria y más importante medida humanitaria a aplicar.
Naturalmente, la Unión Europea seguirá haciéndose la distraída ante este grave problema, por considerar que solo son líos, estupideces y ganas de incordiar de los PIGS. Pero además España podría mostrar su gran espíritu de colaboración y sumisión hacia Europa y con estos emigrantes, ayudando a los que lo deseen a cumplir su sueño de continuar su camino anhelado, más hacia el norte, como buenos anglófonos y francófonos. Lo cierto es que a los africanos no les falta razón para pedir una cierta reparación por la dantesca colonización ejercida por unas pocas naciones europeas que, casualmente, son bastante ajenas a los PIGS.
Hay más asuntos regenerables, pero me temo que también estén por medio las dichosas líneas rojas, por ejemplo: La existencia y posible ampliación de bases militares extranjeras en nuestro suelo, que parece que van a extenderse a Menorca con una base para la OTAN, esa estupenda organización defensiva que no nos defiende ante nuestro único enemigo potencial, oportunamente rearmado por nuestro gran aliado EE.UU. (En este asunto de las bases militares, conviene no olvidar el ejemplo de Guantánamo). Si la guerra de Ukrania se complica y finalmente se convierte en una conflagración que vuelva a arrasar Europa, tendremos el honor de recibir algunos pepinazos nucleares por la presencia de bases militares extranjeras en nuestro territorio.
Menos mal que el tenis y el fútbol nos dan algún motivo para pensar que no somos tan estúpidos y desdichados.