REGENERACIÓN

Al parecer asistimos a una nueva Regeneración de la Política; por su reiteración quizás sería más adecuado hablar de rerrerrerrerrerregeneración de la política. En cualquier caso el propósito no vendrá mal y hay que recibirlo con satisfacción y algo de esperanza; así, a poquitines, tal vez seguiremos aproximándonos a la condición de país más normal, y al menos parece lo más normal esperar legislaciones que quedaron en la sala de espera en la anterior legislatura.

Así, esperamos con ilusión la nueva Ley Mordaza anulada o severamente reformada, la nueva Ley de Secretos Oficiales, una Ley de Vivienda que se cumpla y sirva de algo y, puestos a esperar, hasta esperamos que se cumpla la Ley y acabe la astracanada del CGPJ; en cualquier caso el precedente sentado de que los jueces pueden vulnerar la Ley cuando les apetezca, ya permanecerá en España y en su Justicia como un baldón indeleble.

Sin duda hay más leyes a retocar y redactar, pero tampoco es para que nos pongamos estupendos. En este país de exuberante jardín jurídico hay leyes para todo, para cumplirlas, para ‘interpretarlas’ y para ignorarlas; Entre las leyes que se cumplen de forma inexorable están ante todo las que se refieren a que la plebe pague a los capos. Lo dijo Cánovas del Castillo: el Código Civil es para los ricos y el Código Penal es para los pobres.

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De las leyes para interpretar el caso más asombroso en este grupo es, justamente, el que corresponde a su primera Ley, la Constitución; entre los especialistas de esta Ley hay un grupito muy sonoro que son los autodenominados constitucionalistas, que se han leído seis o siete artículos de la Constitución y en base a ellos suelen organizar los mayores quilombos, dejando los 162 artículos restantes como texto de mero relleno u ornato.

Tenemos raperos en la cárcel mientras que tipos que han manifestado su deseo de fusilar a la mitad de los españoles están en su casa, fumándose un puro.

En fin, que solo en el asunto de la justicia habría bastante tajo, y más ahora que, por si fuera poco, se han unido al problema los condottieri autonómicos con su voracidad para ‘corregir’, anular o sustituir leyes estatales o ignorarlas por completo, Memoria Histórica, Vivienda y lo que se tercie. Estamos rodeados, y me temo que de poco sirve intentar mejorar en algo nuestro panorama legal contando con una Judicatura tan peculiar.

Evidentemente, con la derecha no se puede contar con cualquier cosa que suene a regeneración y menos ahora que se muestra enloquecida  con el “caso Begoña”. Lo peor es que el Psoe sigue fiel a sus rutinas de ’poner la otra mejilla’ y de ‘la puntita nada más’ y no se atreve ni a mencionar las prodigiosas habilidades inmobiliarias de la mujer de Feijóo. Son unos caballeros.

Además de aires regeneradores, tenemos también incidentes diplomáticos. El presidente Milei vino a España en un extraño viaje y se despachó a gusto contra el presidente español, su mujer y su gobierno. Es un hombre de verbo fácil y también un hombre polémico. Parece claro que no le cae bien a bastantes españoles, igual que a bastantes argentinos no les caen bien los españoles. Vale, pero si nos abstraemos de estos asuntos ‘domésticos’ el asunto no está tan claro. Ciertamente, si tenemos en cuenta el estado casi terminal en que se encuentra Argentina, con sus extremas corrupción, violencia y caos general, creo que, en principio, hay algo que también cabe afirmar de Milei: su ‘solución’ es absolutamente imposible que pueda empeorar más todavía la actual situación de Argentina. Y esto es más y mejor de lo que se puede decir de muchos líderes políticos nacionales. Y sin embargo, debo confesar que me produce cierta envidia la sierra mecánica de Milei y que no llegara a aplicarse en ciertos momentos de nuestra Historia, eso sí, acompañada de un buen martillo pilón.

El asunto se inició con las ‘agudas’ observaciones del ministro Puente sobre el presidente Milei. Parece que tras el brillante repaso que dio al Sr. Feijóo en el Congreso, Puente podría estar tentado de convertirse en el «pico de oro» del Psoe. Humildemente, si fuera así, creo que volvería a equivocarse.

Lo más importante, con las recientes elecciones europeas parece confirmarse que Europa quiere volver a ancestros que creíamos muertos o, por lo menos, olvidados; espectros como los de Hitler, Mussolini o el gobierno de Vichy, retoman con fuerza prácticamente a toda Europa, embarcada en esta cruzada. El caso de España es diferente, porque aquí no retorna Franco. Aquí Franco no vuelve porque nunca se fue.

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