RUBIALES EL BESUCÓN

La tormenta Rubiales parece haber cedido, al menos en parte. Él cumplió bien su misión: con su exhibición en la tribuna y el célebre beso consiguió deslucir y opacar el gran triunfo del equipo nacional femenino de fútbol, campeonas mundiales ante un equipo poderoso, Inglaterra, y con un excelente partido que bien podría servir de referencia a la selección masculina, si llegan a una final mundial.

Desde el principio, ”las chicas” han tenido que luchar, primero con la indiferencia, luego con la hostilidad, siempre con la indigencia y finalmente han tenido la osadía de ganar el campeonato mundial de fútbol femenino. Un duro golpe para la Federación Nacional de Fútbol Español Masculino, como lo demostró la asamblea de los machotes del fútbol, con su cerrada ovación al Rubiales en la asamblea de capos que tuvo lugar en Madrid.

Este asunto ha roto algunas tradiciones. En el ámbito español se ha conseguido la dimisión de un jerarca público, cosa absolutamente desusada e insólita en este país; en el ámbito de esta federación ha hecho dimitir a su máximo dirigente, un cargo con cierta tendencia a ser vitalicio.

No hablamos de los enemigos viscerales, pero lo cierto es que algunas sonrisitas condescendientes ante el fútbol femenino, se habrán quedado congeladas en el morro. Esta curiosa Federación, un buen espécimen de otra gran tradición española: los montajes público-privados. Sería bueno que fuera renovada y saneada, y un buen punto de partida estaría en la depuración de los entusiastas aplaudidores de la célebre asamblea de Madrid. Pero seguramente todos los capos y capillos de esa Fede se beneficiarán de una amnistía implícita.

Y hablando de amnistías, es preciso tener en cuenta que las hay buenas y malas. Un ejemplo de amnistía buena es, por ejemplo, la amnistía fiscal que dio el PP a los defraudadores fiscales, que eran muchos pero eran gentes de bien que solo habían robado su contribución a la caja común, el PP siempre tan maternal con los ladrones de dinero público; además, entre nosotros el fraude y la amnistía fiscal suelen ser motivos de prestigio y lucimiento para quien las disfruta. El ejemplo de amnistía mala es la no nacida que, se supone, pretende dar el PSOE a los independentistas. La derecha sueña con enviar los tanques a Cataluña y bastantes independentistas parecen soñar también con que esa opción se haga realidad.

En cualquier caso, si el fútbol es el deporte rey, sería bueno que sus adeptos se fueran haciendo a la idea de que le ha salido una reina consorte. Y, de paso, no le vendrá mal a todo su tinglado el ventilarse con algo de aire fresco.

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