PRESIDENTE ATÍPICO

Tal vez deba comenzar estas líneas confesando que el Psoe nunca ha sido santo de mi devoción; pero, aun así, también debo admitir que el Presidente Sánchez me parece que es el presidente que más cosas positivas ha hecho por este país en menos tiempo; comparado con cualquier presidente anterior, de cualquier partido, incluso con todos ellos juntos. Es cierto que entre tanto antecesor incompetente, indolente o corrupto, quizás la competencia no haya sido demasiado reñida, pero me parece evidente que este presidente gana a todos los anteriores por goleada. Y eso sin contar que en su corto mandato se han acumulado una insólita secuencia de calamidades: pandemia, volcán, guerra, sequía, solo falta alguna que otra maldición bíblica para completar el cuadro (parece confirmarse que Dios es de derechas). Y, por supuesto, contando con el innegable impulso de Podemos. Para colmo, el líder de la Oposición le ha dicho al presidente que se ríe de los españoles y de los chinos. Tal y como está el patio, no está mal del todo que le acusen a uno de ser un tipo risueño.

Pero, es más, que sea resultón y que sepa inglés no me parecen motivos suficientes para odiarle tanto como le odia la Oposición.

No voy a enumerar los logros del presidente porque son bien conocidos y además están perfectamente avalados por los enormes cabreos de la derecha. También porque desearía compensar algo tanto elogio (no me gustan demasiado los escritos hagiográficos) y me extenderé algo más en las carencias, o asuntos raros o que, espero, solamente hayan quedado pendientes, como la ley de Secretos Oficiales, o la ley Mordaza, entre las más importantes. Así, se me permitirá, después de los elogios, deslizar alguna pequeña crítica, al menos entre los asuntos que están más en el candelero.

Por orden de antigüedad deberíamos empezar por la Santa Madrastra Iglesia por sus actividades de extorsión contra niños y adultos, en sus prácticas ‘cuerpo a cuerpo’ o bien financieras e inmobiliarias, todo ello muy terrenal, por cierto. Aparte de privilegios medievales recogidos en el Convenio entre el Estado Español y la Iglesia Católica (mejor dicho, la Santa Sede, extraño intermediario), escrito en español y en italiano (¿es el italiano la lengua oficial de la iglesia católica española?), el llamado “Concordato”; un extraño Acuerdo firmado entre dos extrañas partes. Aun contando con una Justicia tan peculiar como la nuestra, dudo mucho que el Tribunal Constitucional diera por bueno un trato tan raro, entre unas partes tan desiguales, con semejante rango y efectos y que admitiera tantas cesiones de soberanía en un tratado con otro país, el Vaticano. Y además es antiguo, se redactó y aprobó en otros tiempos, todavía tiempos negros, cuando hacía poco que la Iglesia había dejado de pasear al dictador bajo palio (porque había muerto). Y fue un buen prefacio para la gloriosa Transición.

Semejante sindiós se calla y se tolera porque nos encontramos sin duda ante una de esas célebres líneas rojas que aquí nadie se atreve a traspasar, tal vez en algunos por temor supersticioso hacia una maldición de la poderosa organización eclesiástica, aparte de intereses terrenales de lo más prosaico.

Me parece que el mejor acuerdo con una religión es la falta de cualquier acuerdo con esa religión. La libertad religiosa es la única norma y el respeto a los Derechos Humanos y a la Democracia las únicas obligaciones a vigilar en su cumplimiento, aparte de algunas cuestiones fiscales y cierta sorprendente extraterritorialidad.

Pero el Presidente se ha lanzado en plan arcángel San Gabriel a extender los privilegios fiscales de la Iglesia Católica a más religiones y sectas. ¿Quién dijo lo de “la Ley es igual para todos”? Bueno, en asuntos fiscales ya se sabe que la Ley, simplemente, no existe. Además parece que se trata de extender la sacrosanta institución del paraíso fiscal al mismito territorio nacional.

La siguiente ‘anomalía’ a señalar es también una situación de sumisión y vasallaje, esta vez a un sultán terrenal en vez de a una organización sobrenatural. Se trata del cambio por el que se permutó el abastecimiento de gas argelino por el de marihuana y pateras marroquís; el cambio incluía el escaqueo a las responsabilidades españolas como anterior administración colonizadora del Sahara (quizás el abandono-traición de los saharauis tenga la atenuante de ser algo anterior). Se cambiaba también la amistad argelina por la prolongación de la hostilidad marroquí. Al menos económicamente, no estoy muy seguro de que haya sido un cambio muy ventajoso. Lo que sí quedó muy claro fue que el sultán seguía sin perdonarnos del todo, como se demostró con el enérgico corte de mangas que nos dedicó en la “cumbre” hispano-marroquí celebrada poco después de este prodigioso cambio sin contrapartidas (han continuado las pateras y las declaraciones hostiles de altos prebostes del reino Alauí). Parece que habrá que seguir contando con alguna que otra “marcha verde” y con más asaltos de las verjas, en el mejor de los casos.

Por cierto, en estos días, con motivo de la guerra de Ucrania, varios comentaristas en temas militares han señalado un paralelismo entre España y Ucrania, en el sentido de que ninguno de los dos países se habían preparado para la defensa ante una posible agresión, por ejemplo, de Marruecos y Rusia respectivamente. Actualmente, el resultado de tal posible enfrentamiento no está muy claro, pero teniendo en cuenta los poderosos aliados que tiene Marruecos, los alauitas no tendrían ni para empezar, y eso sin contar con la posible quinta columna de los miles de marroquíes residentes en España. En efecto, Estados Unidos y Francia están procediendo a rearmar a Marruecos con material militar a la última que le otorga una evidente ventaja, precisamente ahora. Creo que Francia se apiadará y no nos llegará a bombardear, pero es posible que aproveche la ocasión para retirarnos todas las estrellas Michelín. De Estados Unidos no estoy tan seguro pero no me extrañaría que nos obsequiara con otra rociada de bombas atómicas como las de Almería, pero esta vez explotando. Menos mal que estamos en la OTAN. ¡Ah, pero no nos cubre ante Marruecos! (prioridad de USA para sus aliados, Marruecos, sobre las simples colonias, España) Menos mal que, si la guerra de Ucrania se complica, para premiar nuestra estúpida fidelidad podemos vernos obsequiados con un bonito pepinazo nuclear en Rota. En fin, encima de cuernos, penitencia.

Al parecer, el principal motivo de inquina de Marruecos hacia España lo provocan las ciudades de Ceuta y Melilla. Las razones de España, están claras y las de Marruecos, a mi juicio, no tanto; todas las posturas son conocidas y no tiene mucho sentido terciar aquí en esta controversia. Pero más me interesa el hecho de que no pocos españoles bienpensantes vengan a coincidir con los argumentos marroquíes, aunque tengo que señalar lo mucho que me extraña que estos militantes pro alauitas jamás hayan cuestionado la soberanía de otras naciones sobre territorios mucho más lejanos y mucho más ajenos históricamente, entre otras cosas.

En fin, sea como fuere, a la vista de cómo está el patio, a lo que sí me atreveré es a recomendar a los canarios que se vayan haciendo a la idea de una futura integración con el reino alauita y que empiecen a entrenarse para adoptar sus usos y costumbres.

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