LA GUERRA DEL AGUA

Ha estallado la guerra del agua entre dos comunidades. Una comunidad pletórica y rica, Murcia, reclama el agua de otra comunidad, digamos, no tan rica y en parte algo desertizada, Castilla La Mancha. Es el viejo asunto de los trasvases, y para empezar debo confesar que no soy muy partidario de estas operaciones, salvo que se trate de trasvases muy limitados (solo para agua de boca) y geográficamente próximos. También es el viejo asunto de dar más medios al que más tiene y dar menos (incluso quitárselos) al que menos tiene.

Este trasvase tiene algunos cadáveres en el armario. Nacido en la dictadura, obliga a que el Rio Tajo vulnere la Ley, el sentido común, y la decencia incumpliendo su caudal ecológico, y de alguna forma también está vinculado al muy sucio asunto de Acuamed, que ahora va a salir a juicio, una vez cumplido el tiempo de enfriamiento y maceración que requieren estos casos. LA PARÁBOLA DEL AGUA

Desde luego, en el mar hay mucha agua, pero sucede que los regantes murcianos prefieren el agua del trasvase a la de las desaladoras, lógicamente, porque es más cómoda y más barata; es mejor quitarles el agua a esos irrelevantes mesetarios que no sabrían ni qué hacer con ella. Por cierto, no se sabe cuánto más barato resulta haber convertido el Rio Tajo en la Cloaquilla del Tajo, pero hay sobradas razones medioambientales, paisajísticas y también económicas para revertir (al menos en parte, como se plantea, aunque sería deseable que se haga del todo) esta desdichada anomalía.

Una suposición: Quizás se podría trasvasar agua de la Amazonia al desierto de Atacama, con gran alborozo de fondos buitre y ‘emprendedores’ parecidos, para instalar agricultura y ganadería intensivas en el norte de Chile, si fuera posible. Aunque yo preferiría que se evitara dar este mordisco al Amazonas (aunque ya esté bastante agredido) y además poner esta bomba de relojería al Medio Ambiente chileno, con semejantes explotaciones intensivas.

Fábulas aparte, entre nosotros las cosas probablemente se resolverán de forma más fácil: Murcia tiene más habitantes (más votantes) que todas las provincias juntas por las que discurre el Rio Tajo, por lo tanto el agua seguramente será para Murcia. Toda el agua. Aunque la superficie de Murcia apenas alcanza el 25 por ciento de la suma del conjunto de las superficies de esas provincias por las que pasa el rio, ese rio convertido en ajeno.

La enorme catástrofe económica que auguran los murcianos si se reduce el trasvase, seguramente podría paliarse en gran medida o incluso evitarse si la parte que pudiera resultar necesario reducir de cultivos y campos de golf se trasladara a los lugares donde está el agua. Evidentemente, es la solución más lógica: es el huevo de Colón. Aunque parece que en este asunto la cuestión de huevos va a ir por otra parte.

¡Ah! Y, por supuesto, no olvidemos dar las gracias a los portugueses, esos santos varones que nunca protestaron aunque se les arrebatara un agua que en parte también les pertenece.

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