28-A,  A DE AVANCEMOS

      Confieso que soy de los españoles que han contenido la respiración en las últimas elecciones. Finalmente, no se consumó la vuelta a la época de las Cruzadas, ni a la glorificación oficial de nuestra propia Cruzada, con militares asilvestrados ensalzando al militar traidor y, por tanto, sin honor.

     Pudimos recuperar el resuello y esperar que al menos tengamos una razonable seguridad en que España no seguirá despeñándose por la sima de la degradación. El PP, el único partido expulsado del gobierno por su corrupción, recoge al fin el fruto de su rapiña compulsiva; ha resistido de manera increíble, protegido por unos jueces fieles, unos medios ‘comprensivos’ y unos votantes con unas tragaderas de cocodrilo, o sinceros admiradores de semejantes procedimientos. Pero finalmente consiguió hartar a muchos de sus incondicionales, si bien es cierto que sólo cuando éstos pudieron contar con recambios de su confianza.

    De Ciudadanos debemos recordar que en sus comienzos como fuerza estatal saludamos esperanzados que pudiera asumir el puesto de partido conservador representante de una derecha democrática y civilizada; pero en España parece que esto no es posible y sólo conocemos la posibilidad de las derechas entreveradas de fascismo. Y por aquí parece que ha decidido ir C’s, a juzgar por su seguidismo del PP en sus votaciones del Congreso. Con todo, no perdemos del todo la esperanza de que C’s pueda habitar finalmente el terreno más templado que pareció preferir en algún momento.

       De UP diremos que nos alegramos de que haya podido sobrevivir a la situación de “todos contra ellos”. Todos es todos. Medios, partidos, fuerzas vivas, pero que muy vivas, se han dedicado a segar la hierba bajo sus pies y, por si esto fuera poco, unas feroces piaras de gansteres se han dedicado a atacarles desde las caudalosas cloacas del ministerio del Interior. Comprendo que esta gente de UP habla claro y se les entiende todo, pero esto no debería ser motivo para suscitar tantos odios. Y para colmo los de UP se han leído la Constitución y hasta han descubierto que hay algún artículo además del 155. En estas condiciones milagroso nos parece el resultado que han obtenido. Y providencial puede ser su papel, si no como socio (muy improbable) sí al menos como vigilante de que el claro vencedor no tire al monte.

      De Vox no hay mucho que añadir a lo que ya se ha dicho. Sólo nos atreveremos a desear que no entre en las Cortes a caballo y con armas, y que no se líe a fustazos con las mujeres que se encuentre en el hemiciclo.

     Finalmente procede, ante todo, la felicitación al gran vencedor de la noche electoral: el PSOE. Y ha tenido que ser un afiliado réprobo y maldito, Pedro Sánchez, el que sacara a este partido de la pendiente en que se encontraba hacia el desprecio y la irrelevancia. Hay que esperar que la Vieja (muy vieja) Guardia del PSOE se disculpe o, mejor, que haga un elegante mutis por el foro.

     La cosa tiene más mérito si se tiene en cuenta el antecedente inmediato de las elecciones andaluzas. Aun sin entrar en el copioso asunto de la corrupción, lo cierto es que, tras casi cuarenta años de Régimen psocialista, Andalucía pasó de aspirante a ser la California de Europa a ser una de las regiones más atrasadas de Europa. Hay que reconocer que esta situación estaba durando demasiado, pero lo malo es que los pobres andaluces hayan caído en las manos en que han caído. Tan desesperados debían estar.

     En cualquier caso, ahora lo que procede es nuestra más sincera y esperanzada felicitación a Pedro Sánchez, como poco una brizna de ilusión para esta baqueteada España.

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