Son historias en apariencia inconexas pero que se agrupan en la gran campaña en marcha para segar la hierba bajo los pies de cualquier partido político que propugne con firmeza el cambio y que pretenda acabar con la corrupción y el camino de degradación en el que se encuentra España.
- LA ESPECULACIÓN VA POR DENTRO
El caso Espinar es, por lo sórdido, digno de un estudio psicológico por los mecanismos mentales que pueden llevar a un aparato político y mediático a acosar a una persona que ha vendido un piso dentro de la legalidad, con una plusvalía más que prudente (nada que ver con los sabrosos pelotazos de sus avezados acusadores) y sin recibir un céntimo en dinero negro. Comprendo que la cosa llame la atención por lo insólito de la pulcritud en la transacción, pero no debería ser para despellejar al interesado sino más bien para ponerle como ejemplo de buen hacer. Es impresionante cómo se han lanzado a la yugular del Sr. Espinar todos los medios y la forma en que le han atacado, llegando incluso a mentir al tratarle como un especulador y achacarle varias ventas. Quizá se confundían con un importante personaje de su cofradía, vendiendo centenares de pisos públicos a un fondo buitre. Y no me gusta entrar en el deplorable juego del ‘y-tu-más’, pero aquí está tan a tiro que no se puede evitar. Sin embargo, en algo estoy de acuerdo con esta jauría, desde luego esta persona desentona fuertemente entre sus compañeros de chiringuito, porque ¿a dónde va entre senadores, esa piara de gente hozando en su inutilidad?.
- ESTUDIANTES EN LA GUERRA
Esta historia la conozco por una persona muy próxima, merecedora de toda mi confianza.
Madrid, mes de octubre último. En una cafetería de Argüelles se reúne un grupo de estudiantes para celebrar el cobro de su primer sueldo. Son alumnos de una universidad privada de nuevo cuño y han sido seleccionados por un importante partido político, en función de su especialidad, para participar en todos los foros y tribunas existentes de Internet para dar toda la caña posible a Podemos, sin tregua y sin contemplaciones. A algunos de los chicos la tarea no les gusta demasiado, pero necesitan el dinero.
- EN LA DOCTA CASA
Esta historia me ha sucedido a mí directamente y por lo tanto la puedo contar de primera mano.
A principios de año escribí a la página de Internet de la Real Academia Española para consultar una palabra en su Diccionario. Es algo que solía hacer con alguna frecuencia, la palabra era «Populista» y la definición que me dio en su respuesta era «Perteneciente o relativo al pueblo«. A mediados de año volví a repetir la consulta para un articulillo que estaba escribiendo y ¡oh, sorpresa! la definición había cambiado, ahora era «Perteneciente o relativo al populismo«. En dos ocasiones me dirigí a la RAE para solicitar una explicación a este hecho, sin obtener ninguna respuesta. Consultados otros diccionarios de la RAE, edición papel, comprobé que aparecía la primera definición.
No sé a qué se puede deber este baile de definiciones, que cambia mucho el significado de la palabra, ni quién los ha podido trastear; quizá algún académico de los últimos en ingresar, sin duda con grandes méritos, aunque ninguno relacionado con la Filología ni con la Literatura.
Una historia pequeña, quizá pueril. Pero una historia que me ha helado la sangre en la venas por lo que indica de control total de cualquier medio de comunicación por parte de los bienpensantes, de los que han declarado una cruzada contra el cambio y en defensa de la corrupción y el envilecimiento. Un control que ha llegado incluso a la Docta Casa y ha podido pasar por encima de los inmortales, de estos hombres sabios y honestos que realizan su meritoria y callada labor en pro de nuestra lengua.
COLOFÓN
Creo que «El Sistema», tras un momento inicial de estupor ante la aparición de los nuevos partidos, ha recuperado la iniciativa, sus campañas de propaganda e intoxicación están funcionando y parecen tener noqueado a Podemos, el gran enemigo a batir.
Con un gobierno comm’il faut y una ‘oposición oficial’ reconducida, la posibilidad del cambio se aleja y las aguas van volviendo a su cauce. Sin duda, un cauce de aguas fecales, pero es lo que hay.