LA GRAND BOUFFÉE

      Tremendo escándalo el montado por los estudiantes de la Autónoma por el boicot o protesta a los Srs. Cebrian y González en Madrid, aunque los escandalizados han sido más bien los órganos oficiosos de la Psoe, sector sumiso: El País y la SER. (Por cierto, nada que ver con el silencio casi absoluto de los medios ante un boicot parecido, también al Sr. González, cuando la movida de la OTAN) De todas formas, hay que ser comprensivos con las gentes sencillas que siguen creyendo en la prensa confesional, aunque siempre teniendo en cuenta que la discusión con este tipo de capos nunca puede ser posible en el terreno ideológico o intelectual, porque ellos están en una esfera infinitamente más elevada. Y mucho más productiva.

       Al parecer, este acontecimiento ha estado muy animado, con la intervención de gentes vestidas de defensores de la Libertad de Expresión (proclamada para todos excepto para los estudiantes) y miembros de las hordas malvadas de Podemos (los interesados lo han negado), ese compendio del rojerío perverso y peligrosos partidarios del cambio y la regeneración. Por otra parte, ya es de sobra conocida la postura de estos personajes del mundo político-empresarial español, de forma que no necesitan para nada estos eventos de propaganda. En cualquier caso, si pretendían un eco y baño de multitudes en un marco prestigioso como la Universidad, pues, sencillamente, no pudo ser.

        Lo que sí podemos hacer, humildemente y con el permiso de la autoridad competente, es reivindicar el derecho de los estudiantes, como de cualquier otra persona, a impedir la entrada en su casa de gentes que consideren indeseables.

        Y todo esto como preámbulo a la gran votación del Comité Federal de la Psoe sobre la entrega de sobres (¡huy, perdón, en qué estaría pensando!), digo, la entrega de poderes a la Pp. La cosa ha resultado muy lucida, muy rica y muy abundante, de acuerdo con lo previsto y decidido de antemano. La labor de la Comisión Gestora ha sido muy ardua, un auténtico «Trabajo Duro». Como era menester, se aprobó lo que había que aprobar, de forma que las quintaesencias de «El Sistema» queden a salvo. La Ppsoe deja de hacerse picardías por debajo de las faldas de la mesa camilla y decide esplendorosa mostrar su pasión a la vista de todo el mundo.

         Para bien de todos, una nueva era de claridad y falta de disimulos se abre ante los sufridos y aturdidos ojos de los españoles y de las españolas.

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