A VUELTAS CON EL BREXIT

     Nos permitiremos hacer unos pequeños comentarios sobre el brexit, simples reflexiones de un profano en las altas cuestiones geoestratégicas, de esas que se cocinan muy lejos del llamado pueblo soberano.

    Son muchos los pensamientos que se cruzan en la mente con la salida de los británicos de la Unión Europea, y tenemos que empezar por la situación de Europa en estos momentos, posiblemente no de los más boyantes de su historia como Unión. Nuestra primera reflexión nos lleva a Grecia y su extraña entrada en la UE, al parecer haciendo trampas en las cuentas, nada menos que de la mano de una importante consultora de, precisamente EEUU,  que, curiosamente, tan importante y tan lista, no se percató del timo. Casualmente,  una empresa americana. Muchos problemas actuales de Europa vienen de esa extraña adhesión griega y uno no puede por menos de pensar que todo pudiera ser un auténtico caballito de Troya del amigo americano. Por otra parte, dadas las ‘relaciones especiales’ de GB con EEUU, bien pudiera ser también toda esta movida del Brexit otro bonito caballo de Troya, nuevamente del amigo americano. Porque tal vez a los americanos no les hiciera ninguna gracia la aparición de otra potencia, Europa, que les pudiera hacer sombra, aunque sólo fuera un poquito.

   Y todo esto haciendo pinza (ahora que está tan de moda esta cosa por aquí) con el hermano musulmán. En efecto, los islamistas han sido endiabladamente listos -y oportunos- al enviarnos esta enorme oleada de refugiados. A ellos lo que les hubiera apetecido de verdad es hacer una invasión como Dios -como Alá- manda, con tanques, decapitaciones y todo eso. Pero entendieron que la cosa no estaba todavía bastante madura para ello y pensaron enviarnos para abrir boca una formidable invasión de refugiados, para lo que no tuvieron más que extremar el salvajismo de su acción bélica contra la población civil, degollando gente y con toda suerte de atrocidades. Provocada la lógica estampida de miles de familias movidas por el terror, el problema estaba servido con una Europa entrando en pánico y ya con varios de sus países miembros riñendo entre sí por este motivo.

  Y ahí tenemos a Europa, emparedada entre el fuego amigo de sus miembros problemáticos y el fuego solapado de sus enemigos viscerales, algo que, contemplado en su conjunto, podría parecer bastante una operación de voladura controlada de la Unión Europea. En cualquier caso, una coyuntura nada tranquilizadora.

   Volviendo al Reino Unido, no es posible pasar por alto su personalidad y su realidad física. RU viene a tener la mitad de la superficie de España y si nos limitamos a Inglaterra (sin duda el corazón del RU) su superficie viene a ser la misma que Andalucía y Cataluña juntas. Es absolutamente impresionante que un país tan pequeño haya podido dominar casi todo el mundo, física y espiritualmente, incluso en la actualidad, con su idioma, su música y su cultura en general. Por lo tanto, no es extraño que consideren irrenunciable su condición de ‘especiales’ y preponderantes. Y en cuanto a su pequeño tamaño, es natural que sientan temor por la inmigración, aunque es lo cierto que la abundancia de hindúes y paquistaníes no les ha llegado de Europa. En este capítulo, parece que pueden tener importancia sus compromisos con la Commonwealth lo que quizás haya complicado algo las cosas.

     Esto es a grandes rasgos algunas de las cosas que puede percibir un hombre de la calle.

    Meterse a vaticinar lo que pueda pasar a continuación, es difícil. Lo más fácil e inmediato es pensar que ocurrirá lo que disponga el mundo financiero. Y a partir de ahí quizá nos dejen manejar algunas cuestiones de detalle.

   Desde una solución de salida total y taxativa que aproveche la ocasión para poner en orden la situación actual y el futuro de la UE, hasta una posición de sí pero no en la que, en definitiva, RU consiga mantener todas las ventajas de la permanencia y alcanzar todas las ganancias de la salida. Solución noruega, solución suiza y todas las posiciones intermedias con que nos quieran obsequiar los ignotos negociadores europeos. Lógicamente, la posición europea en las negociaciones debería incluir las mayores facilidades para la permanencia en Europa de Irlanda del Norte y Escocia.

 

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