BENDITO CALENTAMIENTO GLOBAL
Tras la reunión internacional en París, dedicada a tratar el grave problema del calentamiento global, el asunto llega a la ONU en Nueva York. El mundo de la defensa del Medio Ambiente se ha movilizado con este motivo y se ha pedido a los gobiernos que adopten medidas para frenar este proceso que nos lleva al desastre. Tan solo una pequeña observación respecto a los destinatarios de estos ruegos y propuestas: no es a los gobiernos a los que hay que pedir esto o cualquier otra cosa, es a los que verdaderamente mandan en el mundo, a los banqueros, los de las multinacionales y los ibex, a los poderosos que no pagan impuestos o pagan sólo la voluntad. Ellos son los que deciden, los gobiernos, los políticos, están a sus expensas, son sólo unos dominguillos que se conforman con figurar y alguna que otra dádiva. En cualquier caso, esta movida ha sido una excelente iniciativa que sin duda retrasará unos años o unos meses el fin del planeta.
Entre tanto será bueno que nos empeñemos en buscar los aspectos positivos de este dichoso calentamiento global. Por ejemplo, y por ceñirnos a lo que más afecta a España, empezarán a tomar auge las playas de las repúblicas bálticas, las escandinavas y las playas escocesas harán furor, contribuyendo así a rebajar la saturación de las playas españolas y su brutal edificación . Quizá sigan viniendo aquí los hooligans, los jóvenes entusiasmados con emborracharse o tirarse por los balcones, y los viejitos que sigan deseosos de cocinarse al sol. Bueno, será una forma de consolidar un turismo más especializado.
Otro aspecto muy interesante del calentamiento será el aumento del nivel del mar. En efecto, muchas zonas de costa quedarán anegadas por el agua y será necesario retroceder en el frente de edificación hasta alcanzar cotas de terreno seco y más alto. Ello supondrá una nueva línea de costa que requerirá la correspondiente nueva línea de edificación y urbanización. Si el mar sigue creciendo habrá que volver a echarse atrás, configurando otro nuevo litoral que criará a su vez nueva edificación y así sucesivamente; los constructores-promotores ya están salivando pensando en la perspectiva de seguir elevando murallas de edificación en la costa. Felices como perdices, seguirán enladrillando el territorio, arrasando parques nacionales, centros históricos y todo lo que pillen, y así hasta llegar a la Meseta ebrios de fiebre constructora, sin reparar siquiera en que ya nadie querrá sus bodrios, pero encantados de haber cumplido su instinto compulsivo de haber macizado todo de edificación.
Será una fiesta. Todo alicatado, hormigonado, hipotecado, y con la ventaja adicional de que, en estas condiciones, ya no importará demasiado que el mundo se vaya al carajo de una vez.
La cosa va en serio. La prueba es que de un tiempo a esta parte se habla mucho de los planetas gemelos de la Tierra: planetas rocosos de tamaño similar al nuestro con alguna estrella que pueda asumir el papel del Sol, etc. Los capos de «El Sistema» ya se están buscando un planeta de repuesto.